Música

Antonio Carmona rescata el bolero en su nuevo disco: así son sus dos canciones con Lolita y Benjamín Prado

El 'gran camino' de Antonio Carmona. Cordon Press
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'Baro Drom (Éxodo)', el flamante nuevo disco de Antonio Carmona, es una suerte de ajuste vital. No solo pone fin a un largo periodo de silencio discográfico, sino que es la consecuencia directa de haber atravesado un delicado bache de salud que obligó al cantante de Ketama a parar, reordenarse y, en cierto modo, a volver a empezar.

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“La gente se muere, pero yo resucité”, aseveraba en una entrevista reciente en la que rememoraba la grave infección en la garganta y las vías respiratorias que sufrió en 2017 y que hizo temer por su vida. El nuevo álbum, cuyo título en romaní significa 'gran camino', adquiere así un sentido literal y simbólico, entre la celebración y la conciencia del tiempo, y por eso suena a renacimiento.

Hay en sus canciones una mezcla de gratitud y urgencia en la que caben el flamenco, el mestizaje y una reivindicación de sus raíces gitanas, entendidas como una historia de tránsito y mezcla. Pero en medio de esa amplitud estilística, en 'Baro Drom' destacan dos boleros que, lejos de ser un capricho retro, funcionan como el núcleo emocional de la obra.

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El bolero, como género, está profundamente ligado a la biografía de Carmona. En una entrevista reciente en 'El País' recordaba cómo su padre, el guitarrista Juan Habichuela, terminó su vida aprendiendo un bolero al día, dedicándoselos a su mujer. "Me gustaría terminar así... haciendo que la gente se abrace", confesaba. Por eso estas dos piezas incluidas en el álbum son tan importantes.

'Sin pensarlo', complicidad y naturalidad

El primero de esos boleros, 'Sin pensarlo', llega firmado junto a Lolita, una presencia que no necesita presentación dentro de la constelación sentimental de la música patria. La canción nace desde la cercanía y la complicidad entre ambos.

En entrevistas recientes Carmona la define en términos sencillos. Es una de esas canciones románticas que emergen sin cálculo, como indica el propio título. Como una conversación cantada entre dos artistas que comparten memoria musical y afectiva.

'El punto sobre la i', amor y literatura

Más reveladora aún resulta 'El punto sobre la i', cuya letra firma Benjamín Prado y que ya fue adelantada hace un par de años. Si el bolero anterior se mueve en la espontaneidad, este lo hace en la elaboración literaria, pero sin perder cercanía. Además, cuenta con la inestimable colaboración de Vicente Amigo a la guitarra.

Hay una anécdota que define perfectamente su naturaleza. Carmona cuenta en la mencionada entrevista a 'El País' que despertó de madrugada a su mujer, Mariola Orellana, para enseñarle la canción recién terminada. “Mira qué cosa más bonita me ha salido con la letra de Benjamín”, le dijo, reconociendo que la letra “huele” a ella.

La letra de 'El punto sobre la i' recurre a un tipo de imaginería que conecta con la tradición popular pero filtrada por la escritura de Prado, y dice así:

Hay mujeres que brillan como revistas.

Hay mujeres con risa de cascabel,

Hay mujeres que te acarician sin dejar pistas

que luego lloran como estatuas al amanecer.

Hay quien no está contigo mientras te abraza.

Gente que tiene alma y no corazón.

Hay besos que te callan como mordazas.

Hay margaritas que no se mojan

y cuando alguien las deshoja

no dicen ni sí ni no.

Y luego estas tú

Que eres mi agua de mayo,

mi punto sobre la i,

mi corazón a caballo,

mi sal y mi perejil.

Que cuando no estás aquí

soy sólo mi otra mitad.

de lo contrario de ti

en todo lo demás.

y luego estas tú

Que eres mi agua de mayo,

mi punto sobre la i,

mi corazón a caballo,

mi sal y mi perejil.

Que cuando no estás aquí

soy sólo mi otra mitad.

de lo contrario de ti

en todo lo demás.

Y he aprendido en tu cama a soñar contigo

como el agua en la fuente aprende a bailar.

Sé de dónde vamos porque yo te sigo,

sé que hay amigos y enemigos

que arriman sólo el hombro si es para empujar.

Y luego estas tú

Que eres mi agua de mayo,

mi punto sobre la i,

mi corazón a caballo,

mi sal y mi perejil.

Que cuando no estás aquí

soy sólo mi otra mitad.

de lo contrario de ti

en todo lo demás.

Y luego estas tú

Que eres mi agua de mayo,

mi punto sobre la i,

mi corazón a caballo,

mi sal y mi perejil.

Que cuando no estás aquí

soy sólo mi otra mitad.

de lo contrario de ti.

Centro de gravedad permanente

En un disco donde hay colaboraciones internacionales, cruces con el rap y exploraciones de la fusión flamenca, estos dos boleros están lejos de ocupar un lugar menor. Al contrario, funcionan como su centro de gravedad. Lo que late en ellas es una idea tan sencilla como poderosa: que después de todo el 'gran camino' lo que queda es la necesidad de cantarle al otro al oído aquello que todavía importa.