Lola Herrera protagoniza 'Camino a la Meca' en Barcelona: "Hay que escuchar más a la gente mayor"

Lola Herrera interpreta el papel de la escultora sudafricana, Helen Martins, en la obra 'Camino a la Meca' que ahora se presenta en Barcelona. CordonPress
Compartir

La actriz Lola Herrera protagoniza la obra 'Camino a la Meca', de Athol Fugard, que desde este miércoles y hasta el 24 de mayo puede verse en el Teatre Goya de Barcelona y que aborda la libertad y el derecho de vivir la vida que se desee: "Hay que escuchar más a la gente mayor", ha asegurado la vallisoletana.

Lo ha dicho en una rueda de prensa este miércoles junto a su hija y también actriz Natalia Dicenta, que interpreta a Elsa, y al actor Carlos Olalla, que es Marius.

PUEDE INTERESARTE

"Un canto a la libertad"

Herrera ha explicado que su personaje es Helen Martins, una mujer sudafricana que existió en la vida real, que era escultora y "luchó por su libertad en un pueblo perdido en el desierto, que tuvo que enfrentarse con la iglesia, para hacer lo que ella realmente quería".

"Me parece que es un canto por su parte a la libertad. Esta mujer existió, su pequeño museo todavía existe allí en Sudáfrica y me honra poder ponerle voz", afirma Herrera, que define como el placer de los placeres haber podido trabajar bajo la dirección de Claudio Tolcachir, así como con la producción de Jesús Cimarro.

PUEDE INTERESARTE

Explica que su personaje tiene una amistad "maravillosa" con el personaje que interpreta su hija y actriz Natalia Dicenta, Elsa, que es mucho más joven pero les une la lucha por la libertad, por ser uno mismo y contra las injusticias.

Asegura que el espectáculo también habla de la vejez, de lo que significa ser mayor en una sociedad como la actual, y considera que es importante tocar este tema: "Hay una parte de desamor, de cuidados a la gente mayor, de devolver un poco lo que los mayores hemos dado a lo largo de la vida".

Preguntada por si se siente identificada con Helen, Lola Herrera ha respondido que sí: "He hecho un camino muy largo y la libertad estuvo prohibida durante muchos años. La (falta de) libertad de expresión, la libertad de pensamiento, la libertad de todo, me ha tocado vivirla".

Sororidad "intergeneracional"

A sus 90 años, echa la vista atrás y recuerda que, desde su Valladolid natal, de una familia de clase obrera, llegó a Madrid en el 1956 y asegura que no lo podría haber hecho sin sus padres, que le "abrieron la puerta de la libertad".

Al hilo de su edad, Herrera afirma que en este momento, con las energías que tiene, se centra en los proyectos que tiene y en dar lo mejor de ella: "Mientras pueda desempeñar el trabajo en condiciones en el escenario, yo estaré en el escenario".

Dicenta, por su parte, ha destacado la sororidad que tiene su personaje, Elsa, con el de Herrera y destaca que la obra, que califica de "auténtica joya", habla de la libertad de elección, de decisión, de cómo se quiere vivir la vida o incluso de dejar de vivirla.

"Elsa tiene una sororidad muy bella con Helen, intergeneracional. La una es el abrazo de la otra. Hay una complicidad maravillosa, se ayudan mutuamente. Una, quizás por años de vida, ya ha encontrado su Meca en la vida. La otra, más joven, aún se encuentra con problemas", añade, a la vez que aprovecha para mencionar que hacía más de 20 años que no se juntaba con su madre en un escenario.

Sobre qué es esa Meca que menciona el título de la obra, Dicenta asegura que cada espectador lo interpretará a su modo pero que, para ella, es "cuando encuentras tu Meca en la vida, es encontrarle el propósito, el sentido, el por qué estás aquí".

Por su parte, Carlos Olalla, que interpreta a Marius, el pastor del pueblo, explica que su personaje representa "esa sociedad que las oprime, ese patriarcado, ese 'mansplaining' que hay que denunciarlo" y cree que es bueno que lo haga una obra como esta.

El actor, que dice que es la primera vez que viene a hacer teatro a Barcelona, cree que en los tiempos que corren hay que reivindicar la valentía de un personaje como el que interpreta Lola Herrera: "Los escenarios hoy tienen que ser escenarios de resistencia. El teatro como entretenimiento está muy bien, pero tiene que tener algo más. No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo lo que está pasando".