Cultura

Edward Ross o cómo lanzarte a hacer tu propio cómic a los 50: "Empieza con algo que solo tú pueda contar"

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Edward Ross, o cómo construir una novela gráfica. Reservoir Books
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El cómic arrastra todavía cierta etiqueta juvenil, como si fuera un territorio reservado a quien descubre el manga a los 15 o sueña con publicar su primera novela gráfica a los 23. Y, sin embargo, hay pocas ideas tan absurdas como pensar que existe una fecha de caducidad para inventar historias. Y mucho menos para dibujarlas.

Lo que suele frenar a quien cree llegar tarde no es la falta de imaginación, sino el pudor. Esa vocecita elegante y saboteadora que te susurra que a estas alturas deberías dedicarte a cosas más serias. Pero cualquiera que haya vivido lo suficiente sabe que las mejores ficciones no nacen de la prisa, sino de la mirada.

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Edward Ross

Quizá por eso resulta tan estimulante la llegada de 'Cómo construir una novela gráfica', del historietista Edward Ross, publicado por Reservoir Books. El autor de 'Filmish' y 'Gamish', conocido por explorar la cultura contemporánea desde la viñeta, ha reunido aquí un manual práctico para quien quiera lanzarse a crear su propio cómic sin necesidad de pasar por ninguna academia secreta ni poseer un talento místico concedido al nacer. Y con prólogo de Alice Oseman, creadora de 'Heartstopper'.

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¿Qué tres consejos le darías a alguien que empieza a hacer cómics a los 50 años y siente que llega con casi medio siglo de retraso?

Mi primer consejo para alguien que quiere meterse a hacer comics es precisamente empezar. Y esto vale para cualquier edad. No esperes a que nadie te dé permiso, o hasta que tu dibujo sea perfecto o a que tu perspectiva sea perfecta. Lánzate, tírate a la piscina y empieza a dibujar. Irás aprendiendo con tus errores, descubriendo tus puntos fuertes y a partir de ahí irás avanzando.

El segundo consejo es empezar con algo pequeño. No empieces con una novela gráfica de 300 páginas, con un montón de escenas y 100 personajes, y acciones y secuencias complejas. En lugar de eso, empieza con una página, o cuatro, algo que puedas realizar en tu tiempo libre. Algo con lo que puedas disfrutar y que puedas mostrar a la gente. Así aprenderás lo que te resulta difícil, lo que se te da bien y lo que le gusta a la gente.

El tercer consejo es que crees un cómic que solo tú puedas contar. No hace falta que seas el mejor artista del mundo, pero recuerda que tú eres el único ‘tú’ del mundo. Escoge un tema que te fascine, np hace falta que hable de ti, simplemente que te apasione. Si sigues estos tres consejos tu creatividad empezará a desarrollarse y a partir de ahí puedes avanzar hacia cosas más largas y complejas.

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¿Qué ventaja puede tener empezar tarde en este mundo (si es que tiene alguna)?

Nunca es demasiado tarde para empezar una andadura creativa. Necesitamos más gente con experiencia de vida cuenten sus historias. Hay una ventaja clara que tienes si empiezas tarde: tu propia historia, tu experiencia vital, tu sabiduría. Aportar todo esto enriquece a la historia y cómo comunicas. Además, a cierta edad uno ya no tiene la necesidad de imitar a otros, sino que crea a partir de su propia experiencia de vida.

¿Qué es lo que más le cuesta entender a quien empieza en esto?

El mayor desafío al que se enfrenta la mayoría de la gente es la página en blanco. Empezar de la nada. La clave está en encontrar la manera de crear desde la semilla de una idea y cómo cultivar esa semilla. Todos tenemos experiencia, al margen de la creatividad, en coger algo que empieza y llevarlo hasta el final. Puedes aplicar esas mismas habilidades a la hora de hacer un cómic. Ahí la experiencia de vida puede ser útil porque sabes que las cosas que valen la pena hacer normalmente llevan mucho tiempo.

¿Qué querría descubrir el Edward Ross de 15 años al leer ‘Cómo construir una novela gráfica’?

Una cosa que me llevó mucho tiempo aprender fue que no necesitaba permiso para hacer algo. Es decir, cuando creces y vas al colegio, esperas tus exámenes y esperas tu diploma, te crees que eso es lo que necesitas para todo, pero cuando eres artista tomas cosas de todas partes y en realidad no tienes que estudiar algo concreto. Y con los comics yo creo que es todavía más cierto si cabe. Porque solo necesitas un lápiz y un papel. Así que al joven Edward Ross le habría gustado saber esta lección para tener la confianza de empezar a hacer cosas y presentarlas al mundo.

La inclusión y la representatividad están muy presentes en 'Cómo construir una novela gráfica'

La intención era mostrar la realidad de los cómics. Cuando vas a un festival, en España y en Europa, te encuentras gente de todo tipo y de todo género y cultura. Así que yo quería plasmar eso, que gente de todo tipo y condición puede hacer cómics, y eso puede inspirar a jóvenes que igual no se sienten necesariamente representados en los medios de comunicación pero sí se pueden sentir validados con esta obra.