Ser DJ a los 50: "Cuando subo a una cabina, todavía siento el gusanillo"
El baile y la noche parecen cosas de jóvenes, pero no pocos disc jockeys siguen animando fiestas pasados los 50
Los cambios de hábitos y la irrupción de nuevos pinchadiscos con técnicas más simples y cachés bajos desafían su continuidad
Emilio (56) y Jorge (51) nos cuentan cómo se las ingenian para ejercer este apasionante oficio a su edad
Verano es sinónimo de fiesta, de alegría, de terraceo y de noches refrescantes en las que se baila hasta el amanecer. Salpimentando tan amenos ingredientes está la música: los éxitos estivales o el dance que nos anima con sus ritmos trepidantes. Y moviendo los hilos del festín de canciones, la figura del DJ, maestro de ceremonias del jolgorio vacacional. ¿Qué sería de esos chiringuitos a pie de playa, de esas discotecas costeras o de los chill-outs urbanos sin ese director de orquesta que nos incita a movernos al compás de sus mezclas aceleradas mientras apuramos un cóctel o un granizado? El DJ trabaja todo el año, pero es en verano cuando su medicina se disfruta más.
Es cierto que el universo de bailoteo noctámbulo engloba sobre todo a gente joven; por tanto, cabría pensar que el disc jockey, motor del negocio, también lo es. Pero hay profesionales de los platos que, con su buen hacer, entran en la edad madura manteniendo intacta su capacidad de conectar con el público. No es fácil, sin embargo. Son verdaderos supervivientes de modas pasajeras y de un estilo de vida a veces al límite. Hablamos con dos de ellos para que nos expliquen cómo es seguir encaramado a una cabina cuando ya se han cumplido los 50.
Emilio: "Aguantamos los más cabezones"
A sus 56 años, Emilio DJ Superlópez (también conocido en la noche como Elo-Max) es un veterano y conocido disc jockey madrileño, que no solo pincha sino que está consagrado a pelear por los derechos de sus compañeros como representante en la capital de la Asociación Española de DJs y Productores (AEDYP). Si continúa al pie del cañón es porque desde bien jovencito se dio cuenta de que para poder disfrutar de una carrera larga debía diversificar. El pasado 1 de junio cumplió 35 años en el oficio. Pasea sus maletas por discotecas, fiestas patronales, saraos privados… En 1994 fundó la ELOPRÓ DJs Academy, una de las primeras escuelas de formación de discjockeys. "Te adaptas como un camaleón o desapareces", dice. "Y eso te lo da la profesionalidad".
