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El origen del beso en la boca: nuestros ancestros ya se besaban hace 21 millones de años

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El beso en la boca tiene una raíz cultural. Pexels
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MadridEs un gesto de cariño y también una muestra de amor, un beso es una forma de demostrarle a la otra persona lo importante que es en nuestra vida, aunque también puede ser una manera de pasarlo estupendamente con alguien con quien no se tienen demasiados lazos afectivos. Siempre que sea de manera consentida por todas las partes involucradas, un beso en la boca puede ser algo fantástico

Los besos en la boca pueden ser muchas cosas, lo que no son es un invento actual. Por mucho que queramos pensar que somos únicos e innovadores en la manera en la que mostramos cariño, lo cierto es que los besos llevan entre nosotros mucho más tiempo del que podemos pensar. No es algo que se haya inventado recientemente, ha estudios que señalan que nuestros ancestros ya se besaban hace 21 millones de años

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El origen del beso en la boca, más antiguo de lo que pensamos

Un estudio publicado en Evolution and Human Behavior y liderado por investigadores del Departamento de Biología de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión de que el beso, ni es un invento reciente ni es una cuestión meramente humana, sus raíces biológicas pueden remontarse al linaje común de los grandes simios, hace entre 21,5 y 16,9 millones de años.

Esto es así porque el beso, aunque lo sintamos como algo romántico o emocional, tiene una definición un poco más fría y científica en esta investigación: acto no violento de contacto entre bocas, con movimiento, pero sin transferencia de alimento. Esta investigación se aleja de la creencia de que el beso haya evolucionado como un gesto cultural y apoya la hipótesis de que neandertales y otros homínidos extintos pudieran practicarlo. 

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El beso, según apunta el estudio, es un rasgo que ya estaba presente entre los grandes simios hace 21 millones de años y se ha conservado desde entonces en chimpancés, bonobos u orangutanes, todos ellos han sido vistos besándose en la naturaleza. Probablemente, también nuestros parientes humanos extintos se besaban, porque se sabe que ambas especies compartieron microbios orales a través de la saliva. 

Si bien abre muchas puertas, esta investigación no tiene la verdad absoluta, pues sus observaciones provienen en buena parte de observaciones en zoológicos y santuarios, lo que podría proporcionar información sesgada porque estos animales no viven en libertad, por lo que el entorno controlado puede alterar sus conductas. Señala que serán necesarias más investigaciones para poder alcanzar una mayor certeza. 

Hay cosas que la investigación no aclara, como el motivo por el que se producen los besos, tampoco por qué no todo el mundo lo hace. No se trata de algo que asegure la supervivencia, de hecho durante un beso aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades

Aunque nos parezca algo sorprendente, besarse no es algo universal y no en todas las culturas es algo presente, por lo que parece que todavía queda mucho por aprender sobre este pequeño gesto que para muchos es cotidiano y para otros puede ser algo impensable.