Así se ha preparado Carlos Sainz para el Dakar a sus 63: "Estoy contento con la prueba de esfuerzo"
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La pieza final de la ecuación se mide en un test de esfuerzo, que lleva al límite a los deportistas
El Rally Dakar, que ha comenzado el 3 de enero y terminará el 17 del mismo mes, es una de las pruebas más duras del automovilismo mundial, y es habitual que los pilotos sometan sus cuerpos y sus máquinas a un proceso de preparación integral. Para Carlos Sainz, tetracampeón del Dakar y piloto legendario, este proceso va mucho más allá de ajustar mapas o revisar suspensiones, ya que implica una exigente preparación física, pruebas médicas y tests de estrés que ponen a prueba su resistencia, su organismo y su capacidad para soportar condiciones extremas.
El punto final de su entrenamiento antes de partir hacia Arabia Saudita fue el test de esfuerzo, que recientemente ha compartido Sainz en sus redes, demostrando que, a pesar de los años, sigue estando en plena forma. Y lo hace sobre una bicicleta estática, con máscara y cables conectados al cuerpo.
¿Qué es un test de estrés?
El llamado test de estrés o prueba de esfuerzo, también visto en la preparación de Carlos Sainz, es una evaluación médica deportiva diseñada para medir la respuesta del organismo ante un ejercicio físico progresivo. En el caso de Sainz se realiza, por ejemplo, sobre una bicicleta estática, aumentando gradualmente la intensidad del ejercicio mientras equipos especializados miden diferentes parámetros fisiológicos.
Durante esta prueba —en la que el piloto lleva una máscara que recoge su respiración y cables para el electrocardiograma— se analizan datos clave como:
- Consumo máximo de oxígeno (VO₂ máx), indicador de la capacidad aeróbica.
- Producción de dióxido de carbono, que ayuda a interpretar la eficiencia respiratoria.
- Respuesta del corazón y ritmo cardiaco bajo carga.
- Umbral anaeróbico, que señala cuándo los músculos empiezan a producir ácido láctico.
Esta combinación ofrece una visión completa del estado físico y cardiovascular del deportista.
La principal utilidad de esta evaluación es conocer los límites individuales del cuerpo y detectar tanto fortalezas como debilidades antes de iniciar la preparación específica del Dakar. A partir de los resultados, el preparador físico establece un plan personalizado para mejorar resistencia, fuerza y capacidad pulmonar sin comprometer la salud.
Además, este tipo de pruebas pueden ayudar a identificar problemas médicos ocultos, como arritmias o cardiopatías, que podrían ser peligrosas bajo estrés prolongado o altas cargas de ejercicio.
Preparación integral
La prueba de esfuerzo es solo el primer paso de una preparación que combina múltiples disciplinas. Sainz, que a los 63 años mantiene una forma física excepcional, combina diferentes métodos para estar en pleno rendimiento cuando se apague el semáforo en Arabia Saudí:
- Entrenamientos específicos con bicicleta y sauna: Sainz realiza sesiones intensas de bicicleta (indoor y al aire libre) junto con sesiones en sauna para mejorar la resistencias, simulando condiciones de estrés por calor que puede encontrar durante el rally. El entrenamiento incluye intervalos exigentes y trabajo aeróbico de larga duración.
- Entrenamiento de fuerza y core: El Dakar no solo exige resistencia: pilotar durante varias horas pone presión constante en la musculatura del cuello, hombros, espalda y core. Según su preparador Iván Rodríguez, el entrenamiento de fuerza es básico para mantener una buena postura y evitar contracturas que pueden afectar la concentración y la respuesta física.
- Programas de resistencia aeróbica y anaeróbica: Sesiones de larga duración en bicicleta y elíptica ayudan a mejorar la eficiencia cardiovascular. El objetivo no es solo pedalear más, sino mantener el ritmo cardíaco elevado durante varias horas, tal como se requiere en etapas maratonianas del Dakar.
- Hipoxia y aclimatación: Además de la resistencia normal, algunos deportistas como Sainz incorporan técnicas como la hipoxia intermitente, que consiste en entrenar con aire con menor concentración de oxígeno para simular condiciones de altura o estrés respiratorio y mejorar la eficiencia del organismo en situaciones exigentes.
Más allá de lo físico: lo mental
El Dakar no se limita a la fuerza física. Su dificultad constante, con etapas de cientos de kilómetros atravesando dunas, ríos secos y terrenos técnicos, exige concentración, toma de decisiones rápida y resistencia mental. Carlos Sainz ha reconocido que el Dakar provoca un estrés significativo, tanto físico como emocional, debido a la incertidumbre del terreno y la necesidad de adaptarse constantemente.
Este tipo de preparación integrada (física, respiratoria y mental) es lo que permite a Sainz competir al más alto nivel pese a su edad, y lo que explica por qué se somete a pruebas rigurosas como el test de estrés semanas antes de cada Dakar.
Y es que, pilotos como Sainz no solo compiten contra kilómetros de dunas, piedras y pistas desérticas, sino también contra sus propios cuerpos y la imprevisibilidad de una prueba que muchas veces supera las diez horas de conducción diaria bajo condiciones extremas.
La preparación física y la evaluación médica previa no son simples formalidades: son herramientas necesarias para asegurar que el organismo puede soportar el estrés prolongado, la fatiga y las condiciones de carrera sin riesgo de lesión o descompensación, optimizando además el rendimiento en cada etapa.
