Futbolistas

El secreto de Luis Figo para mantenerse en forma a los 53: "Lo bebo a diario"

Luis Figo, elegancia relajada más allá de los 50. Cordon Press
Compartir

En el mundo del fútbol no es extraño ver cómo una estrella se echa un poco a perder físicamente tras la jubilación. Al desaparecer el rigor de los entrenamientos, llega esa barriga traicionera que tantos cracks han lucido después de colgar las botas. No es el caso de Luis Figo, el mítico exjugador de Barcelona y Real Madrid, quien parece haber firmado un pacto privado contra el paso del tiempo.

A sus 53 años, el portugués sigue proyectando esa mezcla de elegancia y potencia relajada que lo convirtió en icono dentro y fuera del campo. Hoy es el mejor ejemplo de que retirarse no significa abandonarse, sino aprender a disfrutar mejor del cuerpo que uno se ha pasado media vida exprimiendo.

PUEDE INTERESARTE

Lo más curioso es que el astro portugués admite que no se priva de los grandes y pequeños placeres de la vida que antes no se permitía. “Bebo vino a diario. El champán y el vino son los caprichos que ahora tengo más libertad para tomar. Me gusta comer bien y beber bien”, se sinceraba hace unos años en El País. “Es que soy muy gourmet, me gusta la trufa, el caviar, el queso y el champán", se justificaba en otra charla con 'Men's Health'.

Calidad de vida

Por supuesto, no todo son licencias hedonistas, ya que hay mucho trabajo detrás del físico musculado y tonificado que exhibe Figo. “No hay secretos en la vida. La constancia, el ejercicio y comer bien. Ah, y no tener mucho estrés. La calidad de vida es importante”, apunta. Figo pasó décadas bajo una presión brutal -Camp Nou, Bernabéu, clásicos incendiarios, portadas feroces-, tal vez por eso ha entendido tan bien la importancia de vivir con un punto de ligereza inteligente.

PUEDE INTERESARTE

Como él mismo reconoce, el ejercicio le permite permitirse ciertos excesos gastronómicos sin remordimientos: “El gimnasio me ayuda a estar como yo deseo. Además, a cierta edad, prevenir enfermedades es importante para mantener una buena salud. Y me gusta entrenar para poder comer y beber lo que quiera algún día en cenas con amigos”.

Movimiento constante

Su entrenamiento, en cualquier caso, está lejos de la obsesión competitiva de sus años como profesional. Ha contado que va al gimnasio dos o tres veces por semana, adaptándose a su rutina diaria y, especialmente, “cuando me paso un poco con la comida y la bebida”.

A eso suma carrera continua, entre ocho y diez kilómetros dos o tres veces por semana, además de alternar trabajo de brazos, piernas, tren inferior y abdominales. Nada extravagante, nada de biohacking ni rituales imposibles a las cinco de la mañana. Eso sí, no escatima en practicar deportes como como surf, ciclismo, equitación y golf.

Sí hay una línea roja que el ganador del Balón de Oro no se permite cruzar: nada de fritos. “Como sano, no como fritos, una buena base vegetal, mucha fruta y legumbres, pescado y carne. Mucha cosa al horno... Como lo que me gusta siempre dentro de esos parámetros. Cuando voy a cenar con amigos, ahí sí que como lo que me apetece”, explica.

Figo parece haber encontrado ese punto exacto entre el placer y la disciplina. Brinda con vino, come como gourmet, entrena con regularidad y duerme sin la ansiedad de quien persigue una versión imposible de sí mismo. Más que una cuestión de abdominales (que también), lo suyo es una lección de estilo de vida.