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Consejos para gestionar financieramente el cuidado de tus padres mayores sin sacrificar tu propia jubilación

Cuidando de los mayores
Cuidando de los mayores. Telecinco.es
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Gestionar el cuidado económico de padres mayores sin hipotecar tu propia jubilación exige una mezcla de empatía, planificación y estrategia consciente. No se trata solo de cubrir necesidades inmediatas, sino de trazar un camino sostenible que tenga en cuenta sus ingresos, sus gastos y tu futuro.

Lo primero es dialogar a tiempo. Es importante no limitarse a abordar el tema solo cuando ya haya alguna crisis. Abrir la conversación mientras tu progenitor está en plenas facultades permite entender su panorama patrimonial, sus voluntades y qué papel quieres o puedes asumir. Tal como indican los expertos, menos de un tercio de las familias ha tenido conversaciones satisfactorias sobre finanzas y vejez, y más de dos tercios lo aplazan hasta que ocurre una situación de emergencia. Esta conversación temprana facilita que tú puedas compaginar lo que aporta el mayor, lo que podría necesitar, o ya necesita, y lo que tú puedes asumir.

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Finalmente, la cuestión esencial es preservar tu independencia financiera mientras apoyas a tus mayores. Asistirlos no debe significar renunciar a tu propio colchón de jubilación. Las guías sobre este tema indican que es vital organizar tus finanzas mientras cuidas de familiares mayores, para proteger también tu propio futuro. 

Para ello, empieza por clarificar su situación: qué ingresos tienen, qué ahorros, qué deudas, qué seguros. Un buen plan financiero para los mayores debe incluir un presupuesto mensual, revisión del seguro y un inventario completo de activos y pasivos. En paralelo, revisa tu propia situación: si ya estás destinando parte de tus ingresos a un fondo de jubilación, impulsarlo más puede no ser compatible con absorber gastos externos e inesperados sin cierto control.

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El siguiente paso es claro, y pasa por diseñar un plan ajustado a tres bloques: 

  1. Gastos imprescindibles para tus padres: vivienda, suministros, alimentación, salud. 
  2. Costes adicionales de los cuidados: pueden incluir ayuda a domicilio, modificaciones del domicilio, suplementos de atención o residencia privada en un escenario español donde el coste de residencias puede oscilar entre 800 y 3.500 € al mes según región y tipo. 
  3. Tu plan: seguir ahorrando, quizás con un pequeño margen de gasto adicional asignado al cuidado familiar, pero sin que asfixie tu programa de jubilación.

Si el escenario exige asumir un nivel de gastos elevado, como sería el tener que pagar una residencia o atención especializada, conviene explorar ayudas públicas. En España, la Ley de Dependencia concede prestaciones económicas para el cuidado en el entorno familiar o para contratar asistencia profesional. Es importante, en este tipo de situaciones, no depender exclusivamente de tu salario o ahorro, sino combinar recursos familiares, prestaciones y, si es necesario, ajuste de tu presupuesto.

Para evitar que asumir el cuidado se convierta en una carga silenciosa, asegúrate de mantener tus finanzas separadas de las de tus padres. Mezclar cuentas puede poner en riesgo tus ahorros y dificultar la trazabilidad, según advierten los profesionales. Finalmente, recuerda: tu prioridad no es solo cuidar, sino hacerlo sin sacrificar los años que dedicaste a construir tu propio proyecto.