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Cómo hacer un presupuesto familiar en 6 sencillos pasos y no abandonarlo a los dos meses

Una mujer calcula su presupuesto familiar
Una mujer calcula su presupuesto familiar. Getty Images
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Entre subidas de hipoteca, suscripciones olvidadas y gastos crecientes del día a día, elaborar y mantener un presupuesto familiar es hoy más necesario que nunca. Pero también más difícil. Por eso, tanto los expertos en finanzas personales coinciden en que la clave no es solo planificar, sino crear un sistema realista que puedas mantener. 

Presupuesto familiar en 6 pasos

  1. Analiza tus ingresos reales y recurrentes: el presupuesto comienza por lo evidente: cuánto dinero entra en casa. Pero no basta con sumar el salario bruto. Lo relevante es el ingreso neto mensual, ya descontadas cotizaciones, impuestos y retenciones. Si eres autónomo, incluye una media realista basada en los últimos meses. La OCU recuerda que hay que ser conservador con ingresos variables para evitar presupuestos inflados.
  2. Controla todos los gastos durante un mes (sí, todos): desde el seguro del coche hasta ese café que tomas cada mañana: anótalo todo. La recomendación es registrar los gastos durante al menos 30 días para tener una foto fiel de tu comportamiento financiero. Puedes usar hojas de cálculo, apps como Fintonic o Spendee, o directamente el extracto bancario. Según la iniciativa de educación financiera del Banco de España y la CNMV, Finanzas para Todos, esta es la única forma de detectar “fugas invisibles” y ajustar el plan a la realidad.
  3. Clasifica por categorías… y fija límites: agrupa los gastos en categorías: vivienda, transporte, alimentación, ocio, etc. El método 50/30/20 puede ser una guía útil: 50% del ingreso a necesidades básicas, 30% a ocio y deseos, 20% a ahorro o reducción de deuda. No es una fórmula rígida, pero sí una estructura que facilita tomar decisiones. Si los gastos en ocio se llevan un 45%, ya sabes dónde recortar.
  4. Incluye el ahorro como gasto fijo: es el gran truco de los expertos: no dejes el ahorro “para lo que sobre”. Programa una transferencia automática a principios de mes a una cuenta separada. La OCU lo recomienda como uno de los hábitos financieros más eficaces: “Trátalo como una factura más, no como una opción”.
  5. Usa herramientas que te ayuden, no que te agobien: no necesitas ser un maestro del Excel. Hay plantillas prediseñadas del Banco de España y apps que automatizan los movimientos y te avisan cuando te pasas de los límites. Eso sí, cuidado con las herramientas que te sobrecargan, ya que si te estresan más de lo que te ayudan, acabarás abandonándolas.
  6. Revisa una vez al mes y adapta: el presupuesto no es un contrato fijo e intocable. Cada mes puede haber imprevistos, cambios de gasto o nuevas prioridades. Reserva 30 minutos al final del mes para ver qué ha funcionado y qué no. El ajuste mensual es clave para que el plan siga siendo útil y no una tabla de Excel olvidada en el escritorio.
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Una herramienta para vivir mejor, no para castigarte

Un presupuesto familiar no debería ser una camisa de fuerza, sino una brújula: te orienta, te permite tomar mejores decisiones y, sobre todo, reduce la ansiedad que genera el descontrol financiero. No se trata de apuntar cada céntimo eternamente, sino de entender por qué a final de mes no llegas o por qué ahorrar se te hace cuesta arriba. Y una vez lo entiendes, actuar. Si consigues convertirlo en hábito —como quien se pesa cada semana o planifica sus menús— dejarás de verlo como una carga. Porque saber en qué gastas no es perder libertad: es ganarla.