La OCU denuncia que el mayor coste de facilitar el acceso a una vivienda asequible recae en los arrendadores
El organismo lamenta la falta de oferta de vivienda social y, por ello, reclama al Ejecutivo medidas urgentes
La ministra Raquel Sánchez admite que la Ley de Vivienda no provocará un "desplome" en los precios del alquiler
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncia que la Ley de Vivienda, aprobada esta semana en el Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, traslada al pequeño propietario el coste de la falta de vivienda asequible en alquiler. Subraya que no resulta justo imponer a un particular el deber de alojar a otras personas sin contraprestación ni garantías, como consecuencia de la dejadez de las obligaciones de los poderes públicos.
El organismo destaca que, según una sentencia del Tribunal Constitucional de febrero de 2019, es obligación de los poderes públicos promover las condiciones que hagan efectivo el derecho de los españoles a disfrutar de una vivienda digna. Una promoción que, defiende OCU desde hace años, debería pasar por el impulso de un parque de vivienda social junto con la generación de un contexto de seguridad jurídica que fomente la oferta por parte de los arrendadores.
La nueva normativa potencia el alquiler social
OCU celebra que la nueva ley potencie el alquiler social, pero considera que es una medida que llega tarde y que tardará años en ser efectiva. El parque público de vivienda social en alquiler ascendía en 2019 a unos 290.000 inmuebles (180.000 de las comunidades autónomas y 110.000 de los ayuntamientos y entidades dependientes). Una cifra que apenas ha crecido desde entonces y que supone una cobertura al 1,6% de los hogares españoles, muy lejos del 9,3% de la media europea.
Según la organización, las administraciones deberían multiplicar por cinco el parque de viviendas públicas en alquiler, bien promoviendo su construcción mediante la concesión de suelo público, bien adquiriendo viviendas libres y desocupadas para este fin. Otra opción, al menos temporal, sería la concesión de ayudas directas al alquiler para quien más lo necesite.

En lo que respecta al contexto de seguridad jurídica que impulse la oferta por parte de los arrendadores, OCU cree que, aunque la limitación del alquiler podría servir para estabilizar los precios a corto plazo, obliga a los arrendadores a asumir la mayor parte del coste de la falta de acceso a una vivienda asequible, cuando muchos de ellos dependen en gran parte de este ingreso para su economía familiar; de hecho, el 44% declara ingresos anuales inferiores a los 21.000 euros.
Además, destaca que, a medio plazo, puede generar efectos contrarios: la falta de seguridad jurídica en situaciones como la 'inquiokupación' provocará que la oferta siga siendo reducida y los precios no lleguen a un punto de equilibrio, con lo que se puede volver a una cronificación de la escasez de alquiler, como ha sucedido en décadas pasadas.
