El reto del 'tsunami gris': buscar un nuevo hogar para envejecer con plenitud
La arquitecta Paz Martín nos habla del concepto de 'Tsunami gris', la vivienda y la soledad no deseada
Se estima que en 2050 el 35% de la población será mayor de 65 años
Urbanismo, cohousing y más: se necesitan nuevas soluciones más allá de la clásica residencia
Hace pocos días recibí una llamada maravillosa. Una agradabilísima desconocida de 70 años había encontrado mi nombre en la publicidad de una conferencia que impartí como experta en Arquitectura y longevidad, y a pesar de lo que muchos puedan pensar como imposible a esas edades, me había googleado, encontrado mi numero de teléfono personal y se había decidido a llamarme para preguntarme acerca de los proyectos que existían actualmente en el sector porque ella buscaba algo innovador para mudarse.
La conversación fue una autentica delicia, ya que se trataba de una mujer cultivada y muy divertida y entre otras muchas cosas hablamos de su búsqueda, los motivos de la misma y de lo que ella esperaba encontrar.
Me contó que tenía hijos a los que adoraba, pero a los que de ninguna manera quería hacer responsables de sus cuidados si algún día los necesitaba, ya que el ritmo de vida de hoy hacía imposible que aunque ellos quisiesen, pudiesen hacerlo -trabajo, viviendas pequeñas, lejanía, etc.-.En todo caso ella prefería estar con ellos una vez al mes con verdaderas ganas que todos los días sintiéndose una carga.
Un lugar para envejecer con calidad
Me habló también de que en un principio había pensado quedarse en su casa y en caso de que las fuerzas fallasen, contratar a un persona que la cuidase, había incluso ahorrado para ello, pero su problema era que cuanto más lo pensaba peor le parecía, porque en primer lugar la ciudad de Madrid no le parecía un lugar agradable para envejecer y por otra parte le aterrorizaba aislamiento social que se produce cuando las personas mayores en situaciones de salud delicadas se quedan en sus viviendas.
Lo que también tenía muy claro es que en ningún caso quería irse a vivir a una residencia, porque ella estaba bien de salud y tenia la necesidad de seguir activa y sintiéndose útil. Por todo ello se había lanzado a la búsqueda de un nuevo hogar para vivir sus últimos años en plenitud, y aviso no era la única, tenía muchas amigas como ella.
Llegados a este punto me vi en la obligación de confesarle que, a pesar de que me hubiese encantado hablarle de muchas opciones diferentes, desgraciadamente a día de hoy, en nuestro país todavía no podíamos hablar de una oferta extensa de otras formas de habitar a esas edades y que a pesar de que se empiezan a conocer a través de los medios de comunicación opciones como el cohousing -viviendas autogestionadas de personas mayores-, proyectos intergeneracionales -donde mayores y jóvenes conviven-, viviendas tuteladas, apartamentos senior o incluso programas como los de Hogar y café para compartir vivienda de la Fundación Pilares, estos por ahora no suponen todavía una opción real para la mayoría de las personas que los están demandando.
