Leticia recuerda cómo el agua comenzó a rodearla dentro de casa en Els Poblets: "Mi cama que era lo más alto, y se fue flotando"

Gemma salvó a un vecindario: "Nos fuimos todos al piso de mi suegra, éramos 20"
Sin atreverse a bajar de casa por miedo tras la DANA Adam en Valencia: "Parecía una película de terror"
En Els Poblets ha sido un día de limpieza y reconstrucción, y aún queda mucho por hacer tras la Dana Adam, que ya ha provocado seis víctimas mortales. Los muebles, muchos de ellos inservibles, se acumulan en las calles y sus vecinos tratan de superar los momentos de miedo y tensión provocados por la Dana Adam. Solo hace un día que el río Girona se desbordó inundando las calles de todo el pueblo. El lodo es lo que queda en viviendas y comercios. Los recuerdos acumulados de muchas vidas se ven en las calles. Perdidos. Al menos, las pérdidas han sido solo materiales. Los rescates, los avisos, y sobretodo, las ayudas, han logrado salvar vidas. Ahora se ven calles vacías y el silencio de un pueblo.
Todavía cuesta encontrar las palabras para describir lo que ha vuelto a ocurrir y lo que puede convertirse en una constante para la que hay que estar preparados.
La noche de la riada, María del Carmen se quedó a dormir en casa de su amiga. Sin saberlo, aquella decisión la mantuvo a salvo. "La primera noche tenía un poco de miedo, y menos mal que se fue...".
Gemma salvó a un vecindario: "Nos fuimos todos al piso de mi suegra, éramos 20"
Gemma acudió al rescate de sus padres. "Llovía mucho y cuando nos dimos cuenta que estaba entrando por debajo de la puerta...vinimos a por ellos". Lo que no sabía es que acabaría convirtiéndose en la única esperanza de un vecindario entero. "Nos fuimos todos los vecinos, yo empecé a gritar...nos fuimos todos al piso de mi suegra, éramos 20 y pico".
Todavía con miedo en la mirada, Leticia recuerda cómo el agua comenzó a rodearla dentro de casa. "Mi cama que era lo más alto, y se fue flotando". Subió hasta la azotea con su perro y allí estuvo más de 3 horas. "Debajo de la lluvia, del trueno, del viento".
En Bellreguard, el agua alcanzó la altura de vehículos como el de Ariadna. "Vimos a un señor que estaba en el coche metido, le dijimos que saliera...". Desde el balcón, Dani nos dedica esta sonrisa. Lleva 4 días encerrada, pero el miedo, dice, ya ha desaparecido. "La pesadilla ha pasado".
