Exponer a los hijos en redes para obtener un sueldo: "¿Dónde queda su derecho a la privacidad?"
La polémica está servida: muchas madres y padres anónimos se han convertido en influencers por contar el día a día con sus hijas o hijos
Para muchas familias, está suponiendo un importante ingreso económico, pero los derechos de los menores están siendo vulnerados con ese ‘sharenting’: hablamos con expertos
Seis madres de influencers millennials que están conquistando Instagram
‘Sharenting’ significa compartir imágenes o vídeos de tus hijos sin su aprobación. Es un fenómeno nuevo, pero no tanto. Desde el auge de las redes sociales, muchos padres y madres se han convertido en influencers, seguidos por miles de personas, lo que les acaba atrayendo beneficios económico, solo por compartir el día a día de los más pequeños, muchos adolescentes ya. ¿Dónde quedan sus derechos? Hablamos con expertos para que nos expliquen nos explican qué perjuicios puede causar todo esto y con algunas madres.
Carmen tiene 51 años y su hija, 13. Desde que su hija era muy pequeña publicaba todo tipo de contenido. “Me sentía feliz de mostrar lo preciosa que era y no veía el problema. Nos hacía vídeos juntas jugando, bailando... Pero, con el tiempo, me informé y dejé de hacerlo, es más, eliminé todo lo anterior que tenía donde ella saliese”, cuenta. Es el camino natural que han seguido muchos padres y madres, sobre todo porque al principio a todos nos costó entender bien el alcance de la herramienta.
De hecho, el 23% de los menores tienen presencia online incluso antes de llegar al mundo, según una encuesta de 2019 llevada a cabo por la firma de seguridad informática AVG en 10 países, entre ellos España.
Carmen también destaca que le asusta el tema de la inteligencia artificial y que puedan suplantar a su hija utilizando su imagen o que la engañen. “Mi hija me contó que en su colegio ya habían tenido charlas sobre los peligros que hay en la Red. Ella no tiene redes por ahora, así que no voy a ser yo quien la exponga”, sostiene.
Si vamos más allá, sabemos que el 72% de los casos de agresores duales penados (pedófilos que también abusan físicamente) también poseían imágenes del tipo 0 (no sexualizadas) en la escala CIESI, una herramienta relacionada con el interés sexual hacia menores (perfil del detenido por delitos relativos a la pornografía infantil).
¿La exposición, hasta dónde?
Sin ir tan lejos, se trata de un problema más cotidiano de lo que parece. ¿Estaríamos todos contentos vemos que circulan por ahí sin control fotos de nuestra comunión? ¿O de los primeros baños? “Pensar que algunas escenas de la vida privada de los menores hayan sido compartidas y vistas por decenas o miles de desconocidos supone una exposición absolutamente innecesaria que puede marcar y, no de forma positiva, su futuro”, subraya Fernando Checa García, profesor de Marketing Digital y Social Media de la Universidad Internacional de La Rioja.
