La educadora Lee Lima propone un modelo de crianza basado en el respeto, la firmeza y la conexión emocional
Conectar con tu yo adolescente para ayudar a tu hijo: “Hay que ser 'palmera', mantener la flexibilidad sin perder firmeza"
Durante décadas, la educación de los hijos estuvo marcada por un modelo tradicional en el que los castigos y las amenazas se consideraban herramientas legítimas para corregir la conducta infantil. La autoridad se imponía desde el miedo y la obediencia a unas reglas estrictas, pero con el tiempo se ha evidenciado que este enfoque no solo debilita el vínculo entre adultos y niños, sino que también dificulta el desarrollo emocional.
Frente a este escenario, la crianza positiva que promueve la educadora Lee Lima surge como una alternativa necesaria, pero no como un extremo opuesto sin estructura ni dirección. Educar con respeto no significa renunciar a las normas ni a los límites, sino replantearlos desde la coherencia, la empatía y el acompañamiento.
Tal y como propone la creadora de Babytribu en 'Hijos educados en la crianza positiva' (RBA), el verdadero desafío está en abandonar la violencia educativa sin caer en la permisividad, sentando las bases para construir relaciones familiares más sanas y colaborativas.
En un mundo que parece exigir tanto a los jóvenes y también a los padres, ¿por dónde empieza realmente el acompañamiento sano a un adolescente?
El acompañamiento a un adolescente desde la crianza positiva se demuestra cuando sabemos que en estas edades los padres y madres ya no educamos, sino que influenciamos. Lo mismo con las figuras de autoridad que rodean a este adolescente, lograrán más desde la conexión con las necesidades del adolescente que desde la confrontación.
En el libro te muestras muy en contra de los castigos, los gritos y las amenazas. ¿Qué le dirías a los padres que siguen creyendo que son la única manera de que un hijo “aprenda”?
Les diría que prueben otras cosas. Normalmente los padres que pruebas gritos o castigos se encuentran con el problema que los retos se “solucionan” al momento, pero se vuelven a repetir mañana. Por eso es interesante probar estilos de crianza que funcionan a mediano y a largo plazo, como por ejemplo, la crianza positiva.
¿Qué alternativas concretas pueden aplicar?
En el libro explico varios recursos que pueden ser útiles para padres y madres con hijos de distintas edades. Algunos que os puedo recomendar en este momento son conexión antes que corrección y sobre todo el diálogo y la escucha. Los padres deben recordar que si crían en un marco de confrontación eso es lo que van a recoger, por lo que, si intentamos conectar y entender al otro, eso es lo que van a recoger.
Muchos padres ponen límites a sus hijos, pero luego ceden para evitar discusiones. ¿Cómo pueden darse cuenta de que ellos mismos se sabotean recurriendo a amenazas vacías?
Los límites representan un tema complejo dentro del mundo de la crianza, es aquí donde fallan muchas familias y otras tienen que ajustarlos, porque se cree que una crianza positiva es una crianza sin límites y nada más lejos de la realidad. Cuando los padres y madres recurren a las amenazas caen en círculo que cuesta salir; es mejor usar los acuerdos y las consecuencias lógicas o naturales, en vez de amenazas o castigos.
En el libro hablas de las “neuronas espejo”. Danos tres claves para contagiárselas a nuestros hijos cuando tienen una rabieta
Con las neuronas espejo podemos “contagiar” el comportamiento con la que abordamos una situación o nuestros hijos contagiarnos a nosotros de su comportamiento. Por ello recomiendo, lo primero contagiar nuestra calma, lo segundo evitar contagiarnos de su caos, lo tercero usar la empatía.
¿Qué frases aparentemente inofensivas usan los padres que, sin darse cuenta, cierran la puerta al diálogo?
Os digo algunos ejemplos que cierran puertas: “Porque yo lo digo”, “es así y punto”, “siempre igual”, “¿estás tonto/a?”, “Por tu culpa...”, etc.
¿Cómo se recupera la comunicación cuando ya hay distancia emocional y desconfianza?
Es una muy buena pregunta, la relación se recupera con el día a día, no podemos lograr en un minuto algo que es el resultado de mucho tiempo. Se recupera sembrando amor, porque es la única forma de girar la llave cuando hay dolor, odio o rabia. Para recuperar la confianza es lo mismo, toca mostrar confianza y hacer cosas que demuestren que se puede confiar. En definitiva, toca hacer y sembrar, hay que dedicar tiempo a esto.
¿De qué manera los padres pueden estar sobreprotegiendo sin darse cuenta, incluso creyendo que están ayudando?
La sobreprotección viene del exceso de amor, por lo que los padres y madres no suelen darse cuenta que están sobreprotegiendo. Se sobreprotege cuando haces por el otro cosas que puede hacer por sí mismo. También cuando hay exceso de control, esto genera mucha rigidez en la relación y en el ambiente familiar.
¿Por qué a algunos padres les cuesta aceptar que el malestar forma parte del crecimiento?
Porque nadie quiere sentir malestar, es normal que no nos guste. La cosa está en entender que es parte del proceso, por eso vienen muchas familias a mí en sesiones uno a uno, para ayudarlas a interiorizar cosas que incluso entienden pero no les salen en automático, saber cómo acompañar de forma sana el malestar, es una de ellas.
¿Qué deberían revisar los padres en sí mismos antes de pretender que su hijo cambie?
Es una pregunta compleja, ya que todos tenemos que revisar. La llegada de nuestros hijos a nuestras vidas representa un crecimiento para todos y también entender y aprender cosas sobre nosotros mismos. Una idea que puede ser interesante es revisar si te estás convirtiendo en el padre o la madre que te hubiera gustado tener.
¿Qué parte de ‘yo adolescente’ los padres deben escuchar para entender mejor la sensibilidad y los miedos de los hijos?
Los padres y madres deben primero recordar su propia adolescencia, cómo se sentían, quiénes fueron buenas influencias y qué hicieron. Esta es una referencia que nos acerca a la adolescencia, aunque actualmente los retos y desafíos pueden coincidir o no, nos acerca a esa persona vulnerable que empieza a ser grande y quiere hacer cosas de grande, con un cerebro en construcción, altamente plástico y sensible.
Si un padre tuviera que cambiar una sola cosa para mejorar su relación con su hijo adolescente, ¿cuál sería?
Hay muchas variables a tener en cuenta, no es una receta de cocina porque los seres humanos somos complejos y las relaciones personales más complejas aún. Sin embargo y por decir “una cosa” sería cambiar su mirada, a una mirada más empática, cercana y disponible cuando sea necesario, esto puede de alguna manera asegurarnos un puesto en “el consejo de sabios” de nuestro adolescente.

