Bienestar

La cantidad de dinero que necesitas al mes para ser feliz, según Harvard

Durmiendo en una cama de dinero
Durmiendo en una cama de dinero. Getty Images
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La relación entre dinero y felicidad es una de las preguntas más persistentes en la mente humana. ¿Existe una cantidad de dinero, ya sea mensual, anual o de por vida, que asegure la felicidad? Los estudios más largos y rigurosos sobre bienestar y desarrollo humano han tratado de responderlo desde diversas perspectivas. Entre ellos, el Harvard Study of Adult Development, uno de los estudios más prolongados sobre la vida adulta y la felicidad, ofrece conclusiones que aclaran cuánto dinero puede ser necesario realmente en la búsqueda de una vida plena.

El dinero importa… hasta cierto punto

No es necesario tener una fortuna para ser feliz, pero tampoco hay que negar la realidad: el dinero tiene un papel tangible en la calidad de vida. El dinero cubre necesidades básicas, como alimentación, vivienda, cuidados de salud, seguridad, y la tranquilidad financiera evita muchos de los factores que generan estrés crónico.

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Varios análisis basados en datos de Harvard resaltan este matiz: el dinero contribuye al bienestar hasta que se cubren las necesidades básicas. Más allá de ese punto, su impacto sobre la felicidad se vuelve cada vez menor si se considera únicamente como cantidad de ingresos. 

Con esto en mente, toca cuantificar. Y es aquí donde aparece uno de los aspectos más discutidos, que proviene de investigaciones relacionadas con la satisfacción vital y los ingresos. El reconocido concepto de que existe una cifra límite, que los estudios sitúan en torno a unos 75.000 dólares al año, proviene de estudios que mostraron que a partir de ese ingreso la felicidad subjetiva no aumenta de manera significativa en términos generales. 

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Este umbral tiene más sentido cuando se traduce al contexto mensual, que son aproximadamente a 6.250 dólares al mes. Dicho nivel de ingresos se ha asociado con tener cubiertos los aspectos básicos de la vida con suficiente holgura. Aunque esta cifra es una aproximación y depende del contexto geográfico, el coste de vida y el tipo de familia, supone una guía útil para entender que no se necesita una riqueza enorme para alcanzar un nivel de bienestar estable, sino más bien que se cubran las necesidades fundamentales sin estrés. 

Es importante aclarar que este cálculo no surge directamente de una cifra dictada por Harvard en términos absolutos, sino que es extraído de investigaciones asociadas a la correlación entre ingresos y bienestar emocional que integran datos vinculados al estudio del desarrollo adulto y trabajos de economistas relacionados con universidades líderes. 

Dinero y felicidad

Harvard y la felicidad: más allá del dinero

Una de las lecciones más contundentes del Harvard Study of Adult Development es que el dinero por sí solo no compra la felicidad. Más bien, la investigación sugiere que las relaciones humanas y el apoyo social son factores mucho más significativos e importantes para disfrutar de una vida plena que el nivel de ingresos. 

En este estudio, uno de los descubrimientos clave fue que las relaciones cercanas con familiares, amigos y parejas son fundamentales para la felicidad y la salud a largo plazo, y superan con creces el impacto que puede tener el dinero. 

Por qué el umbral de ingresos importa pero no es todo

La lógica detrás de que exista un umbral de ingresos relacionado con la felicidad radica en que el dinero satisface necesidades materiales y reduce el estrés asociado a bienes básicos. Cuando una persona ya no debe preocuparse por cubrir comida, vivienda, salud o educación, el ingreso adicional genera menos bienestar emocional incremental. 

Este fenómeno se observa también en la llamada Paradoja de Easterlin, la cual ha sido discutida en economía del bienestar: aunque el dinero y el nivel de vida aumenten, el nivel medio de felicidad de una población no crece de manera proporcional una vez superadas determinadas necesidades básicas. 

Si algo podemos extraer de este estudio de Harvard y del resto de investigaciones relacionadas es que una cifra concreta, en realidad, no importa tanto como tener una vida sana y equilibrada. Para ello, prioriza cubrir tus necesidades básicas sin estrés antes de aspirar a lujos. Usa el dinero para fortalecer relaciones: gastar en experiencias compartidas o en actividades que fortalezcan vínculos sociales tiene un impacto mayor que comprar bienes materiales. Estudios asociados a Harvard han mostrado que gastar dinero en los demás o en experiencias sociales produce mayores niveles de felicidad. 

Además, recuerda que el dinero ayuda principalmente eliminando preocupaciones, pero no reemplaza otros factores esenciales como el amor, la amistad y una comunidad de apoyo.