Tomar varios medicamentos podría tener efectos inesperados para tu salud
Tomar varios medicamentos puede traer consigo efectos inesperados que alteran la función física, cognitiva y metabólica del organismo
Los peligros de tomar varios medicamentos a la vez: lo que debes tener en cuenta
En un mundo donde las enfermedades crónicas y la esperanza de vida van en aumento, también lo hace un fenómeno médico conocido como polimedicación, que es cuando una persona toma múltiples medicamentos simultáneamente. Estudios recientes y análisis clínicos advierten que, aunque cada fármaco tenga un propósito terapéutico, la interacción entre ellos no siempre es inocua. Tomar varios medicamentos puede traer consigo efectos inesperados que alteran la función física, cognitiva y metabólica del organismo y, en muchos casos, pasan desapercibidos hasta que se manifiestan como problemas graves.
¿Qué es la polimedicación y por qué ocurre?
La polimedicación se define en términos cuantitativos como el uso de cinco o más medicamentos concurrentemente, aunque su interpretación puede variar según el contexto clínico. En general, muchas personas mayores, debido a la coexistencia de múltiples enfermedades crónicas, como pueden ser la hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, terminan tomando más fármacos de los estrictamente necesarios.
Este es un fenómeno que se asocia con un mayor riesgo de interacciones medicamentosas y efectos secundarios, así como con una complejidad adicional en la gestión del tratamiento.
Conforme la edad avanza, el metabolismo de los medicamentos se altera. El hígado y los riñones, que son órganos clave para metabolizar y eliminar fármacos, pueden funcionar de forma menos eficiente, lo que puede hacer que incluso dosis prescritas con criterio terminen acumulándose en el organismo. Esto incrementa la posibilidad de que aparezcan efectos adversos, especialmente cuando se combinan varios fármacos con diferentes mecanismos de acción.
Efectos inesperados documentados
Un reciente estudio publicado en BMC Geriatrics demuestra que los adultos mayores que toman seis o más medicamentos al ser dados de alta de un hospital experimentan resultados peores durante la rehabilitación. En este estudio, el 65% de los pacientes de 65 años o más estaban bajo polimedicación, y aquellos que tomaban múltiples fármacos mostraron puntuaciones significativamente más bajas en medidas de independencia funcional tras el alta.
De esta forma, parece que, en lugar de facilitar la recuperación, la suma indiscriminada de medicamentos puede reducir la capacidad del organismo para realizar actividades cotidianas, especialmente en personas muy mayores o con enfermedades debilitantes como accidentes cerebrovasculares o síndrome de desuso.
Además, incluso fuera del contexto hospitalario, se sabe que la polimedicación está relacionada con diversos riesgos clínicos documentados por autoridades médicas. El uso simultáneo de múltiples medicamentos puede causar un aumento de efectos secundarios (mareos, somnolencia, confusión), debido a que la probabilidad de reacciones adversas crece con cada fármaco añadido al régimen terapéutico.
También se corre el riesgo de que haya interacciones farmacológicas donde un medicamento altera la eficacia o el metabolismo de otro, a veces provocando sobredosis, pérdida de efecto terapéutico o efectos no deseados. Otro peligro es la dificultad de adherencia al tratamiento, lo que puede traducirse en olvidos o duplicaciones de dosis, complicando aún más el cuadro clínico.
Diversos estudios epidemiológicos han observado que, conforme aumenta el número de fármacos, también lo hace la frecuencia de ingresos hospitalarios relacionados con medicamentos, caída en personas mayores, deterioro cognitivo y otras complicaciones graves.
El impacto silencioso
Más allá de los efectos puramente fisiológicos, hay evidencia que sugiere que la polimedicación puede asociarse con deterioro cognitivo y síntomas que a veces se confunden con enfermedades neurológicas. Por ejemplo, la sobrecarga de medicamentos puede producir confusión, “niebla mental” o empeoramiento de déficits cognitivos preexistentes, particularmente en adultos mayores.
Este fenómeno se ha documentado incluso en casos anecdóticos donde síntomas atribuidos a demencia u otros trastornos neurocognitivos mejoraron significativamente al revisar y reducir la medicación innecesaria, sugiriendo que algunas manifestaciones de deterioro pueden estar vinculadas directamente a la acumulación farmacológica.
¿Un problema de salud pública?
La polimedicación no es exclusiva de edades avanzadas, pero la prevalencia crece con la edad y la coexistencia de enfermedades crónicas. En muchos casos, el uso de múltiples medicamentos refleja la complejidad de tratar condiciones múltiples simultáneamente. Sin embargo, también puede revelar prácticas de prescripción sin la suficiente coordinación entre profesionales sanitarios, lo que se traduce en un mayor riesgo sanitario y cargas innecesarias para el paciente.
Algunos expertos incluso abogan por herramientas digitales que ayuden a identificar a pacientes en riesgo de interacciones medicamentosas antes de que estas deriven en hospitalizaciones, integrando datos clínicos para reducir eventos adversos prevenibles.
Tomar múltiples medicaciones puede ser terapéuticamente necesario, pero no está exento de riesgos. La polimedicación incrementa la probabilidad de interacciones adversas, efectos secundarios impredecibles, deterioro funcional y complicaciones cognitivas, especialmente en personas mayores o frágiles. La coordinación médica, la revisión periódica de tratamientos y la comunicación clara entre pacientes y profesionales son claves para minimizar estos efectos inesperados y garantizar que más fármacos no signifiquen necesariamente mejores resultados para la salud.
