El suelo pélvico en la edad madura masculina: ¿Por qué los hombres también deberían trabajarlo?

Aunque es más frecuente relacionarlo con las mujeres, los hombres también pueden tener un suelo pélvico débil
Beatriz Gisbert, fisioterapeuta experta en el suelo pélvico: "Cada vez tratamos a más hombres"
MadridEs bastante habitual oír hablar de la importancia de mantener un suelo pélvico saludable, aunque lo más frecuente es que sea asociado a las mujeres. En ellas se hace especial hincapié a que trabajen esta zona de su cuerpo para prevenir prolapsos, evitar pérdidas de orina, reducir dolores y, en definitiva, mejorar su calidad de vida. Es algo a lo que se presta especial atención, sobre todo después de embarazos, pero siempre hay que tenerlo presente.
En el caso de los hombres, esto es menos frecuente, de hecho no serán pocos los que se sorprendan al descubrir que ellos también tienen suelo pélvico y no es solo una cuestión femenina. De hecho, en el caso de los varones, es igualmente importante prestar atención a su suelo pélvico, sobre todo llegados a la edad madura.
Por qué los hombres también deberían trabajar el suelo pélvico
La anatomía de hombres y mujeres es diferente, pero ambos tienen suelo pélvico, que en el caso de las mujeres presenta más problemas de debilidad y vulnerabilidad muscular a causa de los embarazos y partos. El suelo pélvico sostiene los órganos de la pelvis, pero también influye en funciones como la micción y la sexualidad, por lo que un suelo pélvico fuerte es clave para prevenir incontinencias y disfunciones sexuales.
Un suelo pélvico fuerte evita las pérdidas de orina y gases involuntarias, también permite la correcta evacuación cuando es necesario, mantiene los órganos de la zona en la posición correcta y protege la próstata, contribuye a la estabilidad de la columna y la pelvis, ayuda a lograr y mantener la erección del pene y participa activamente en el proceso de eyaculación.
Conociendo sus funciones es un poco más sencillo reconocer esos signos de que puede estar debilitándose, como las pérdidas de orina o las pérdidas involuntarias de gases y heces, dolor pélvico crónico, disfunción eréctil, eyaculación precoz o dolor durante o después de las relaciones sexuales.
Este debilitamiento puede venir producido por varios factores, como un exceso de peso corporal, que incrementa la carga en la zona abdominal, provocando una distensión, o una acumulación excesiva de grasa en el abdomen, que puede alterar la postura y generar desequilibrios. También algunas enfermedades pueden favorecer esta debilidad, como la diabetes o la prostatitis, así como algunas intervenciones quirúrgicas, que pueden debilitar la musculatura de la zona.
Además, hay algunas actividades físicas que también afectan, como levantar pesas de manera incorrecta o no fortalecer la zona con ejercicios específicos. La tos crónica también puede llegar a afectar con el tiempo. Ante los signos que indican que hay un debilitamiento de la zona, lo mejor es ponerse en manos de profesionales que puedan ayudarnos a recuperar la fuerza, tratando la causa que ha llevado a esa situación o con ejercicios específicos.
Si bien los ejercicios de Kegel son los más conocidos, también los ejercicios hipopresivos pueden ayudar, así como otros específicos. Lo mejor es que sea un profesional del sector quien marque la pauta y nos muestre la manera adecuada de realizarlos, para poder seguir fortaleciéndolos por nuestra cuenta.

