Bienestar

¿Sirven para algo los relojes y gadgets que te miden el sueño? Lo que dicen los expertos

Insomnio
El insomnio, más o menos intenso, afecta a miles de españoles. (Getty)
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En los últimos años, los relojes y anillos inteligentes, además de otros dispositivos wearables han proliferado con una promesa atractiva, la de monitorizar tu sueño para que puedas entenderlo y mejorarlo. La variedad de dispositivos es amplia, y muchos usuarios confían en estas tecnologías para saber si duermen “suficiente”, en qué fase están o incluso qué hábitos mejorar. Pero, ¿cuánto de esa información es realmente fiable? ¿Son estos dispositivos útiles o solo curiosidades tecnológicas?

Según Chantale Branson, neuróloga y profesora en la escuela Morehouse de Medicina, los rastreadores de sueño basados en tecnología portátil tienen importantes limitaciones. Señala que estos gadgets no miden el sueño directamente, sino que estiman el estado de descanso en base a señales como el movimiento de los sujetos y su ritmo cardíaco. Esto significa que su precisión, especialmente para distinguir fases de sueño como REM o no REM, está lejos de la de una prueba clínica en laboratorio.

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Cómo funcionan realmente

Los wearables típicos, ya se trate de un reloj o de un anillo, detectan parámetros como la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel o la aceleración del movimiento para inferir cuándo estás dormido y en qué fase está tu descanso. Esto les permite estimar el tiempo total de sueño, eficiencia y períodos de vigilia, y en muchos casos generar gráficos o puntuaciones diarias.

Existe estudios comparativos que han demostrado que muchas de estas tecnologías se correlacionan razonablemente bien con técnicas de monitoreo doméstico como actigrafía, que registra movimiento, aunque con diferencias significativas respecto a normas clínicas más precisas como la polisomnografía.

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Además la precisión de estos gadgets varía mucho según el modelo y el parámetro medido. En una comparación entre el anillo Oura y un smartwatch Samsung con dispositivos de actigrafía doméstica, se observó que ambos wearables ofrecían correlaciones significativas con mediciones objetivas de sueño total y eficiencia, aunque con diferencias notables en parámetros específicos.

Otras investigaciones recientes han evaluado varios anillos inteligentes en cuanto a su capacidad para clasificar etapas de sueño específicas (ligero, profundo, REM). En esas pruebas, la precisión general de algunos dispositivos rondó el 50% aproximadamente, lo que indica que existen una serie de limitaciones reales para hacer diagnósticos detallados de fases.

Otros estudios muestran que los wearables tienden a sobreestimar el tiempo total de sueño y su eficiencia en personas con insomnio, en comparación con sujetos que duermen bien, lo que sugiere sesgos en condiciones menos típicas.

Estas discrepancias no invalidan completamente los dispositivos, pero sí subrayan que no son equivalentes a un estudio clínico de sueño, que mide directamente la actividad cerebral, muscular, respiración y otras señales fisiológicas con polisomnografía.

Anillo inteligente Oura

¿Qué pueden hacer bien y para qué sirven?

No todo es negativo. Aunque no pueden reemplazar un examen médico cuando hay sospecha de trastornos del sueño, estos gadgets sí pueden servir para observar tendencias a largo plazo. Los dispositivos pueden registrar patrones a lo largo de semanas o meses, permitiéndote observar si mejoran o empeoran ciertos hábitos, como dormir menos tras noches de alcohol o más tras ejercicio moderado.

Además, la retroalimentación diaria puede ayudarte a identificar comportamientos que correlacionan con mejor descanso, como horarios regulares de sueño, menor cafeína o más actividad física diurna. A esto hay que añadir que, para muchas personas, simplemente ver un número o puntuación cada mañana incentiva mejorar rutinas: acostarse antes, reducir pantallas por la noche o prestar atención a la relajación antes de dormir.

Sin embargo, tampoco hay que darle demasiadas vueltas a este asunto, ya que de lo contrario, corremos el riesgo de sufrir un fenómeno reportado por expertos: la “orthosomnia”. Se trata de una forma de ansiedad generada por obsesionarse con los datos de sueño que ofrecen estos dispositivos. En lugar de ayudar, revisar compulsivamente estadísticas de sueño podría aumentar la preocupación por dormir “perfectamente”, lo que paradójicamente puede dificultar el descanso real.

¿Puedes fiarte de tu reloj o anillo?

La respuesta corta sería: sí para tendencias generales, no para diagnósticos médicos. Los wearables son herramientas útiles para observar patrones de descanso y motivar cambios de comportamiento, pero no ofrecen la precisión científica de una evaluación clínica.

Si notas irregularidades persistentes, como ronquidos fuertes, apnea, somnolencia extrema diurna o sueño fragmentado, lo responsable es consultar con un profesional del sueño que pueda realizar pruebas como la polisomnografía en laboratorio, no reemplazar ese análisis por los datos de tu gadget.