Por qué el ejercicio físico puede reducir hasta un 33% la mortalidad en cáncer de próstata

No siempre apetece hacer ejercicio, pero los beneficios durante el tratamiento merecen la pena
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MadridCualquier profesional de la salud tiene claro que el ejercicio físico es clave para una vida más saludable y así lo recomienda. Los beneficios del ejercicio son muy variados porque tonifica el cuerpo y lo fortalece, pero también contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo, reduciendo el estrés y ayudando a que nos sintamos mejor.
Hay ocasiones en las que hacer ejercicio no es lo que más apetece, a veces es porque hace un día desapacible y preferimos quedarnos en casa, otras es porque no nos sentimos bien y necesitamos descansar. Cualquiera de ambas excusas es aceptable si en el momento en el que nos sentimos mejor nos ponemos manos a la obra y hacemos un poco de ejercicio. No solo porque mejorará nuestro estado de ánimo, también porque puede ayudarnos a enfrentar otras batallas.
Esto es lo que sucede con algunos tipos de cáncer, como el de próstata. El ejercicio es recomendable en todos los casos, siempre en la medida de lo posible, pero en algunos como este, está demostrado que puede reducir hasta un 33% la mortalidad, por lo que puede ser una ayuda más que recomendable en caso de estar en tratamiento.
El ejercicio físico puede reducir hasta un 33% la mortalidad en cáncer de próstata
Aunque pueda parecer que no es importante, lo cierto es que hace tiempo que los profesionales de la salud consideran el ejercicio como una parte del tratamiento de enfermedades como el cáncer, por los muchos beneficios que puede aportar a la salud del paciente y porque mejora notablemente su calidad de vida.
Muchos de los tratamientos de este tipo de enfermedades provocan efectos como fatiga o pérdida muscular, y efectos secundarios como la astenia y la ansiedad pueden verse reducidos gracias a ejercicios supervisados, pensados también para favorecer la tolerancia a los tratamientos. La intención es que los beneficios de esos tratamientos se maximicen mientras que los riesgos queden reducidos, por eso es igual de importante hacer ejercicio que hacerlo bajo la supervisión de un especialista.
Son varias las investigaciones que han confirmado que el ejercicio físico reduce hasta un 30% el riesgo de desarrollar cáncer, incluido el de próstata, tal y como asegura la Sociedad Española de Oncología Médica.
“Cada vez contamos con más datos que indican que puede influir en la supervivencia, reduciendo complicaciones y mejorando la salud global. En concreto, en esta población de pacientes, con una base de tratamiento hormonal, evitar la pérdida de densidad mineral ósea y de masa muscular resulta clave”, explicó el doctor el Víctor Sacristán, del Grupo de Trabajo SEOM de Ejercicio y Cáncer, durante el encuentro 'Que nada nos pare: PROmoviendo la importancia del deporte en el cáncer de próstata'.
“La enfermedad ya no se afronta desde una actitud pasiva”, ratifica por su parte el doctor Miguel Ángel Berenguer, representante para ejercicio y cáncer en la Plataforma de pacientes de SEOR y oncólogo radioterápico en el Hospital La Fe de Valencia y Genesis Care Valencia. “El ejercicio físico y el entrenamiento de fuerza se han consolidado como pilares indispensables en el tratamiento de los pacientes oncológicos. Preservar la masa muscular, mantener la fuerza funcional, reducir la fatiga y mejorar la salud ósea son objetivos fundamentales que debemos recomendar a los pacientes con cáncer de próstata”.

