Bienestar

El español de 82 años cuyo cuerpo está siendo estudiado por la ciencia por contener el secreto de la longevidad

Juan López Alegría tras conseguir su récord del mundo. Ayuntamiento de Málaga
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A Juan López García le ocurrió algo que suele ocurrir al revés. Y es que, durante décadas trabajó como mecánico y no se acababa de aficionar a hacer deporte, sino que su pasión llegó después de colgar el mono, con la jubilación hasta el punto de que él mismo ha afirmado que “empecé a entrenar a los 66”.

Lo asombroso no es solo su historia de atreverse a ‘ponerse a sudar’ cuando la mayoría lo que busca es descansar, sino el nivel que ha alcanzado en su nueva pasión deportiva. Así, en 2025, en el Master Championship de Málaga, consiguió establecer un récord del mundo de 50 km en ruta de la categoría 80+, lo que le ha puesto en el radar de la fisiología del ejercicio y le ha convertido en el centro de un estudio científico. Este trabajo parte de los datos concretos, y cómo Juan López García consiguió, con 81 años, ese récord al conseguir una marca de 4h47m39s y una velocidad media de 10.5 kilómetros por hora en la categoría 80+.

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A partir de ahí, la historia de este toledano deja de girar en torno a sus méritos deportivos y se convierte en parte de un “laboratorio” humano. De esta manera, el equipo investigador examinó sus características de entrenamiento, su perfil fisiológico y su rendimiento, y utilizó distintas técnicas para dibujar el “perfil de la cascada de O₂” durante ejercicio máximo en cicloergómetro.

No se busca descifrar un “secreto” oculto, de esos que pueden resumirse en una frase milagrosa, sino que este tipo de casos tan extremos permite elevar preguntas sobre por qué se consigue este resultado. En esta ocasión en concreto, ¿hasta dónde pueden sostenerse la capacidad aeróbica y la economía del esfuerzo cuando la edad aprieta y, aun así, el cuerpo responde?

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Un “cuerpo estudiado” no es un “cuerpo inexplicable”

Así, el estudio explora “los límites fisiológicos del envejecimiento”, pero no presenta a López García como una anomalía mística, sino como un sujeto excepcional medible. Es importante esta idea de “caso de estudio” lo que significa que no está ofreciendo una receta que pueda aplicar cualquiera, sino que se intenta entender, con el instrumental apropiado y los protocolos pertinentes, cómo funciona un organismo excepcional cuando se le exige al máximo.

Juan López García no es “la promesa de que todos podemos tener 30 años a los 82”, sino un recordatorio de que el envejecimiento no es una línea recta y que hay trayectorias que rompen la media. Su récord comenzó haciendo ruido de forma local en Toledo y en su Club de Atletismo Toledo, pero después tomó una dimensión muy diferente cuando esa proeza comenzó a estudiarse para entender las razones de su excepcionalidad. En cualquier caso, su proeza quedará anclada a la historia, como mínimo dentro de su ciudad, ya que ha sido propuesto para dar nombre a un recinto deportivo de futura construcción.

Empezar tarde y acabar en un paper

Al final, la historia de Juan López García no termina con una receta mágica, sino con la idea de que existen fisiologías excepcionales que, unidas a un entrenamiento riguroso, pueden permitir que el ser humano vaya más allá de los límites que marca nuestro reloj interno y nuestro carnet de identidad. Puede que de él aprendamos algo que nos ayude a vivir más, o a vivir mejor, pero todavía queda un camino que los científicos tienen que recorrer junto a nuestro atleta octogenario para llegar a esa conclusión. 

Porque, al fin y al cabo, a quién no le seduce la idea de que todavía existe un territorio donde la edad no manda tanto como creíamos. Ese concepto es aún más poderoso cuando detrás de la historia, hay un dorsal de alguien que, con una vida corriente y el paso del tiempo encima, ha sido capaz de poner a un país a hablar de resistencia, disciplina y segundas oportunidades.