Bienestar

Las realidades y desafíos más comunes de la salud sexual en la menopausia

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Hay muchos mitos alrededor de la salud sexual en la menopausia. Unsplash
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MadridDurante la menopausia el cuerpo experimenta muchos cambios, algunos de ellos afectan físicamente y otros dejan su huella en el plano psicológico. Si bien no todas las mujeres experimentan todos los síntomas que puede producir y no todas en la misma medida, conocer todo lo que puede suceder ayuda a estar preparada y, sobre todo, a hacer que esta etapa de cambios sea más sencilla de aceptar. 

Algunos de los síntomas más frecuentes son comentados de forma habitual, son pocas las personas que no sepan que los sofocos y los sudores nocturnos son habituales en las mujeres que tienen menopausia. Otros, sin embargo, se comentan con menos frecuencia, por lo menos públicamente, como la manera en la que la salud sexual también se ve afectada. Con relación a este tema hay muchos tabús, también varios mitos y realidades, por lo que conviene saber cuál es cuál. 

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Las realidades y desafíos más comunes de la salud sexual en la menopausia

Algunos de los cambios más comunes tienen impacto sobre la salud sexual y no siempre son conocidos por todo el mundo. 

  • Durante la menopausia, la reducción de estrógenos puede provocar sequedad vaginal, porque disminuye la lubricación natural. Esto puede generar molestias durante las relaciones sexuales, lo que a la larga puede dar lugar a un menor interés en el sexo. 
  • Se producen cambios hormonales, emocionales y físicos, lo que puede afectar al deseo sexual, haciendo que se vea reducido. Además, es posible que algunas mujeres experimenten una menor respuesta a los estímulos sexuales
  • Es un proceso muy emocional, lo que puede tener un gran impacto en quien lo transita, provocando un aumento de sentimientos como ansiedad o estrés. Los cambios en la autoimagen pueden interferir también.

Todos estos cambios no suponen el fin de una vida sexual activa y satisfactoria, solo es un proceso que hay que aprender a sobrellevar, buscando la forma de redescubrir la propia sexualidad. 

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Por ejemplo, en el caso de la sequedad vaginal y el adelgazamiento de las paredes vaginales, algo que puede generar dolor, existen soluciones que pueden hacer que las relaciones sexuales resulten placenteras sin tener que pasarlo mal, como los lubricantes a base de agua o los hidratantes vaginales, también existen tratamientos con estrógenos tópicos que mejoran significativamente la situación. 

Pueden existir cambios en la sensibilidad, así como reducirse el deseo (algo provocado por el descenso de los niveles de estrógenos), pero esto no quiere decir que la libido desaparezca o que lo haga el deseo y el placer sexual. Se recomienda explorar diferentes prácticas o posiciones, así como estímulos, hasta encontrar aquellos que sean satisfactorios con la nueva situación, algo que además puede resultar enriquecedor para la experiencia sexual. 

El deseo depende de muchos factores y, en el caso de las parejas, una buena comunicación puede marcar una gran diferencia. La búsqueda de nuevas formas de intimidad puede ser clave para lograr reavivar ese deseo que en ocasiones parece silenciado a causa una etapa que afecta a tantos niveles, también a la salud emocional o la imagen propia.