Por qué el ejercicio físico previene y frena la depresión en la menopausia, según varios estudios

Llevar una vida activa tiene grandes beneficios, también para la salud mental durante la menopausia
Las preguntas que surgen cuando llega la menopausia: "Hay que prepararse con un plan de contingencia"
MadridEl cuerpo no es el mismo ni funciona de la misma manera a lo largo de toda la vida y por eso cada etapa de la vida tiene asociados ciertos cambios que conviene conocer para poder abordarlos de la mejor manera posible. En el caso de las mujeres, la menopausia y lo que ello supone física y mentalmente, es una de las etapas de las que menos se habla públicamente, lo que hace que no siempre sea sencilla de afrontar.
Si bien la menopausia es un proceso natural, eso no quita para que tenga un efecto sobre la vida de las personas, que se ve afectada tanto por los cambios físicos, como por el impacto psicológico que suponen los cambios emocionales de los que suele venir acompañada.
Los sofocos y los sudores nocturnos suelen ser los síntomas más habituales, además de las irregularidades en el ciclo menstrual, pero también puede provocar sequedad vaginal, pérdida de masa muscular, aumento de grasa, pérdida de colágeno o disminución de la densidad ósea, entre otros efectos. Puede alterar el sueño o disminuir la energía. Además, no conviene perder de vista que todos estos los cambios hormonales también tienen un gran impacto en la salud emocional.
Por qué el ejercicio físico previene y frena la depresión en la menopausia, según varios estudios
Son varios los estudios que analizan la importancia del ejercicio físico para la salud mental y aunque no son tantos los que se centran en el caso concreto de la menopausia, sí que son suficientes para llegar a la conclusión de que el ejercicio físico puede ser una gran herramienta para prevenir y frenar la depresión en esta etapa de la vida.
Así ha quedado claro tras una revisión de estudios internacionales cuyas conclusiones fueron publicadas en Frontiers in Psychiatry, donde queda establecido que la actividad física reduce los síntomas depresivos en mujeres menopáusicas. A pesar de ello, los autores, tal y como recogen en Infobae, han querido dejar claro que “se necesitan más estudios de alta calidad para confirmar estos hallazgos y comprender mejor los efectos específicos de la actividad física sobre la depresión en esta población”.
La revisión se centra en 17 estudios cuyos resultados señalan en la misma dirección, independientemente del tipo de ejercicio o la intensidad.
La disminución de los niveles de estrógenos puede predisponer a cuadros depresivos, aunque no siempre se da el caso, una disminución que puede influir en la función de la serotonina y la dopamina. También se reducen los niveles de progesterona, lo que aumenta la fatiga, pero también trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad. El ejercicio físico puede ayudar a paliar esto.
Lo ideal es combinar ejercicio aeróbico (como puede ser caminar, nadar o salir a bailar) con entrenamiento de fuerza, que además de ayudar en el plano psicológico, también es clave para fortalecer los huesos y evitar la pérdida de masa muscular. En algunos casos el ejercicio no es suficiente y es necesario ponerse en manos de profesionales.

