Edadismo: cómo reconocerlo y cómo responder (sin perder la elegancia)
A palabras necias, oídos sordos ¡O réplicas inteligentes! Te contamos cómo reaccionar ante los tópicos que se asocian a la edad
Alba Lago: “Las arrugas dan credibilidad, ¡viva la arruga!”
Cumplir años es siempre motivo de alegría y de celebración hasta que, "sumas más de la cuenta". O al menos así es para una gran parte de la sociedad, que no perdona eso de hacerse mayor. Lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS): el edadismo, que engloba estereotipos, prejuicios y discriminación por motivos de edad, es considerada la tercera forma de discriminación más común tras el racismo y el sexismo. De hecho, una de cada dos personas se comporta de manera edadista en algún momento.
Así es: salvo en algunas sociedades como la japonesa, en la que se venera a los mayores como fuentes de experiencia y conocimiento, la edad parece pesar y genera un sentimiento negativo para una gran parte de la población. Se manifiesta, además, en forma de actitudes que pueden pasar desapercibidas -quizá porque desgraciadamente están ya muy interiorizadas- pero que afectan a las personas mayores.
Aquí va una guía de alertas rojas edadistas y una serie de ideas para responderlas de manera educada a la par que elegante (y con un punto de ironía a veces). Porque conviene recordar que el edadismo es la única discriminación que, un día u otro, nos va a afectar a todos (si seguimos cumpliendo años) y existen comentarios que, de tan interiorizados como los tenemos, ni siquiera los vemos ofensivos, aunque lo sean.
“Papá, deja, ya me encargo yo de eso”
Subestimar la autonomía de una persona mayor es de primero de edadismo. El comentario puede surgir en cualquier situación que requiera cierto esfuerzo físico, desde meter cosas en el maletero de un coche hasta recoger la compra.
Respuesta correcta: “No te preocupes, ya lo estoy haciendo yo. Quédate por aquí si quieres, me das conversación y, si necesito ayuda, te aviso”.
“¿Quieres que te prepare una sopita?”
No, una persona de cierta edad no es un niño -al que tampoco haría falta hablarle así- ni mucho menos una mascota, claro. Lo de utilizar diminutivos queda condescendiente y suena, como mínimo, raro.
Respuesta correcta: “Por supuesto, me encanta la sopa. Sí quieres, me vengo contigo a prepararla y la cenamos juntos. Eso sí, mejor que sea SOPA y no SOPITA, porque tengo bastante hambre”.
“Ahora voy, justo me ha dado un ‘like’ un amigo y... Bueno, da igual”
Parte de la sociedad sigue pensando en los mayores como seres totalmente ajenos a la tecnología, incapaces de entender según qué cosas y sin plantearse si les puede llegar a interesar.
Respuesta correcta: “Cariño, voy a dejar lo que estoy haciendo y me siento contigo un ratito y me lo explicas, que me parece muy interesante lo que me estás contando. ¿Cómo va lo de Instagram?”.
“Ay, siempre con lo mismo, que ya no te quedan amigos, déjalo ya…”
Los sentimientos de una persona no dependen de la aprobación de los demás, sino de aquello que está sintiendo. Lamentarse por la pérdida de amigos es algo profundamente humano… y por ley de vida empieza a ser más frecuente con la edad. No escuchar equivale a invalidar sus sentimientos.
Respuesta correcta: “Siento que te moleste, pero es que me hace triste pensar en ello. Quizá si te pones aquí a mi lado y me dejas hablarte de ello, podría sentirme mejor”.
“¿Por qué no haces ‘sudokus’? Son estupendos”
Aunque sea con buena intención, son habituales los mensajes de personas que dan por hecho lo que es bueno para los mayores. Muchas veces sin tener en cuenta sus gustos personales.
Respuesta correcta: “Muchas gracias por la sugerencia, pero ¿sabes? ¡Lo que me encanta es salir a bailar! Y eso es lo que estoy deseando hacer”.
“Es que la abuela es más mayor que Matusalén”
Utilizar la palabra ‘viejo/vieja’ para referirse a las personas mayores tiene unas connotaciones negativas que (aunque parezca increíble) pasan desapercibidas para gran parte de la sociedad.
Respuesta correcta: “Puede ser que el jarrón sea viejo, pero llamar ‘vieja’ a una persona se ha quedado muy antiguo, ¿no crees? Somos personas mayores, simple y llanamente”.
“Bueno, es que claro… Los 80 empiezan a pasar factura”
Entender la edad desde un punto de vista exclusivamente negativo es ver solo una pequeñísima parte de lo que supone cumplir años: la experiencia y el conocimiento acumulados, la cantidad de historias vividas -que son sabiduría- para transmitir…
Respuesta correcta: “Sí, son 80 años, 80 años vividos a tope en los que me ha dado para conocer, de primera mano, los 60, los 70, los 80 -la movida, sí-, los 90 y lo que llevamos de siglo XXI. ¿Quieres oír alguna historia de la que probablemente no tendrás ni idea?”.
“Mamá, me preocupa que salgas sola, te pueda pasar algo"
Controlar y coartar la libertad de los mayores poniendo como excusa la edad es algo que minusvalora su independencia y puede mermar su autoestima. ¿Por qué hacerlo si siguen siendo personas autónomas?
Respuesta correcta: “Perdona, pero es que dar un paseo, tomar el sol, saludar a la gente del barrio… es algo que me da la vida. Puedo perfectamente hacerlo así que gracias por tu consejo, pero sé defenderme solita”.
