Chequeos para vivir mejor: cuánto cuestan y qué miden realmente
La sanidad privada reduce tiempos de espera, aunque en la sanidad pública podemos hacernos todos los chequeos
¿Qué países tienen la mejor atención médica del mundo?
España tiene una esperanza de vida de 84 años, la cifra más alta de su historia, según el informe del Observatorio Europeo de la Salud y que recoge en el blog del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. Ese mismo programa, que desde hace décadas plantea una serie de recomendaciones siempre basadas en la evidencia para la atención primaria española, es también el que pone freno a uno de los axiomas más extendidos de la medicina preventiva contemporánea: la idea de que más pruebas es siempre mejor salud. No lo es.
Lo que el sanidad pública hace gratis, porque funciona
Antes de hablar de precios, conviene saber qué ofrece ya el sistema público a coste cero para el paciente. El Sistema Nacional de Salud tiene tres programas de cribado poblacional de cáncer plenamente implantados o en proceso de implantación en todas las comunidades autónomas.
El primero es el cribado de cáncer colorrectal, incorporado a la cartera común de servicios del SNS en 2014. Consiste en una prueba de sangre oculta en heces para hombres y mujeres de 50 a 69 años con una periodicidad de dos años. El segundo es la mamografía de cribado para cáncer de mama, actualmente dirigida a mujeres de entre 50 y 69 años con una exploración cada dos años, aunque la Unión Europea ampliar la franja a las edades entre 45 y 74 años. El tercero es el cribado de cáncer de cuello uterino, que acaba de ser actualizado, y la población objetivo pasa a ser las mujeres con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años.
Estos tres cribados tienen un denominador común: ayudan a reducir la mortalidad, están definidos por criterios de edad y periodicidad precisos, y no cuestan nada al ciudadano que acude a su centro de salud cuando le citan.
Lo que mide una analítica rutinaria en atención primaria
Fuera del cribado oncológico, la consulta de atención primaria también cubre, bajo demanda o por iniciativa del médico de familia, los controles de los principales factores de riesgo cardiovascular. El cribado oportunista de la hipertensión arterial se recomienda para adultos mayores de 18 años sin hipertensión conocida mediante la medición de la presión arterial en consulta, con una periodicidad anual en personas de 40 años o más. En cuanto al colesterol, no hay evidencias suficientes para establecer un rango de edad y una periodicidad determinados para determinar el colesterol sérico en población sana, por lo que la actitud más razonable es incluirlo en cualquier análisis de sangre solicitado al paciente, con una periodicidad mínima de cuatro años y a partir de los 18 años.
Una analítica básica de atención primaria incluye un hemograma con conteo de hematíes, leucocitos y plaquetas, y una bioquímica sanguínea con glucosa, colesterol, creatinina, urea, ácido úrico, bilirrubina, calcio, hierro y transaminasas. Todo esto también está cubierto por el sanidad pública.
Cuánto cuesta un chequeo privado y qué añade
Los chequeos que se ofrecen fuera del sistema público existen porque añaden velocidad, reducen (o eliminan) las listas de espera, y en algunos casos incluyen pruebas de imagen que la atención primaria pública no realiza de forma rutinaria. Sus precios en España oscilan de forma notable. Los precios de un chequeo pueden partir en Madrid de los 41 euros y en Barcelona de los 44 euros, en sus modalidades básicas que incluyen analítica de sangre y orina, electrocardiograma y alguna ecografía. Por supuesto, se pueden hacer chequeos médicos más completos a un precio superior. En el extremo más completo, un chequeo que incluye TAC de cuerpo entero, prueba de esfuerzo, audiometría, revisión oftalmológica y colonoscopia puede superar con facilidad los 1.000 euros.
¿Deberías hacerte un chequeo anual si estás sano?
La pregunta de si una persona adulta sin síntomas ni factores de riesgo debería someterse a un chequeo exhaustivo cada año no tiene una respuesta unánime. El debate está sobre la mesa, y hay que tener presente que el verdadero beneficio para la salud no está en realizarse chequeos médicos o en las pruebas realizadas en sí, sino en la mejora de los hábitos de vida. Existe una distinción relevante: las recomendaciones preventivas se clasifican por fuerza de la evidencia, la A a la D, siendo D aquellas donde los riesgos superan a los beneficios, y que sin embargo se siguen realizando ampliamente.
El punto de partida más seguro para plantearse esta cuestión es, y siempre será, el consejo del médico de cabecera, que conoce tu historial, puede valorar los factores de riesgo individuales y es capaz de indicar qué prueba complementaria tiene sentido para cada persona en cada momento. Y si es por la sanidad pública, sin coste añadido.
