Cambio generacional: ¿cómo hacen deporte los mayores de 50 años?
Uno de cada dos españoles de 65 a 74 años realiza algún tipo de actividad física, según la Encuesta de Hábitos Deportivos
La economía silver ya domina el mercado: los mayores de 55 años generan el 60% del consumo en España
Durante décadas, pensamos que el deporte era solo cosa de jóvenes. Hoy, sin embargo, las personas de más de 50 años están rompiendo ese molde y redescubriendo el ejercicio. Es un cambio real que viene de una nueva forma de entender el envejecimiento. Ahora priorizamos la salud y entendemos que cumplir años no significa detenerse.
En España, los estudios longitudinales muestran que la relación entre edad y práctica deportiva se ha invertido parcialmente. Si en los años noventa el deporte disminuía de forma clara con la edad, hoy se observa un crecimiento sostenido entre los mayores. Las cifras globales refuerzan esta tendencia. Más del 60% de la población española practica algún tipo de actividad física, según la Encuesta de Hábitos Deportivos del Ministerio de Educación y Deportes. Y una parte relevante de ese crecimiento procede de las personas de entre 65 y 74 años.
En 2015, solo tres de cada diez séniors hacía deporte, de forma ocasional o periódica, mientras que a día de hoy son casi la mitad, el 48,2% ,los que han incluido el ejercicio físico entre sus actividades habituales. Entre los mayores de 75 años el porcentaje ha subido del 10,9% al 19,5%.
Según el informe 'Silver Economy y deporte: una oportunidad social, económica y de salud', elaborado por EAE Business School, más del 70% de las personas entre 55 y 74 años cumplen con las recomendaciones de actividad física, mientras que en los mayores de 75 la cifra supera el 50%. Aunque persisten diferencias —por ejemplo, solo alrededor del 20% de los mayores de 54 años acude al gimnasio frente a cifras mucho más altas en jóvenes—, el incremento en la actividad general es claro. Además, el 82% de quienes realizan ejercicio lo hacen al menos una vez por semana, lo que indica una mayor regularidad en los hábitos.
Este cambio no solo es cuantitativo, sino también cualitativo. Los mayores de 50 tienden a practicar deporte de forma diferente. Frente a la lógica competitiva o intensiva típica de edades más jóvenes, predomina un enfoque orientado a la salud, el bienestar y la funcionalidad. Actividades como el senderismo, la gimnasia suave, la natación o el ciclismo se sitúan entre las más habituales. Según la Guía sobre deporte y envejecimiento activo de Fundación Mapfre, el running es la actividad deportiva que ha experimentado un mayor aumento. Se trata de disciplinas que permiten mantener la movilidad, reducir el riesgo de lesiones y adaptarse a las condiciones físicas individuales.
Las motivaciones son diferentes
Las motivaciones también han evolucionado. Mientras que en etapas previas el deporte podía estar vinculado al ocio o la estética, en mayores de 50 años el factor salud y la intención de mantenerse en forma es determinante. Organismos internacionales como la OMS subrayan que alcanzar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada reduce significativamente el riesgo de enfermedades crónicas y podría evitar millones de casos en Europa en las próximas décadas. En este contexto, el ejercicio se convierte en una herramienta preventiva y terapéutica más que recreativa.
Otro rasgo distintivo es la creciente personalización del ejercicio. Programas específicos para mayores, muchas veces vinculados a sistemas de salud o centros deportivos, muestran altas tasas de adherencia. En iniciativas recientes en España, cerca del 70% de los participantes mayores de 60 años logra incorporar el ejercicio como hábito estable cuando recibe orientación profesional adaptada. Esto indica que la clave no es solo la motivación individual, sino también el acceso a programas estructurados y adecuados.
El componente social
Asimismo, se observa un componente social relevante. El deporte en edades avanzadas funciona como espacio de interacción, combate la soledad y refuerza el bienestar emocional. Estudios aplicados en programas comunitarios muestran mejoras no solo físicas, sino también en calidad de vida, estado de ánimo y adherencia a otros hábitos saludables cuando el ejercicio se realiza en entornos grupales o guiados.
Desde una perspectiva estructural, este cambio generacional no es casualidad. Vivimos más tiempo, nos cuidamos mejor y hoy es más fácil que nunca encontrar sitios donde entrenar. La madurez ya no es el momento de sentarse a descansar, sino una etapa para ponerse en marcha. Al final, los mayores de 50 están demostrando que cumplir años no es sinónimo de retirarse, sino de seguir activos. El deporte ya no es un extra, sino una forma de cuidarse, socializar y disfrutar de la vida.
