Bienestar

Dormir mal después de los 50 conlleva un efecto oculto que casi nadie conoce, según los neurólogos

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Los efectos de dormir mal pasados los 50 años. Pexels
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MadridUna mala noche de sueño es una gran molestia, hace que pasemos todo el día más cansados de lo habitual y de mal humor por estar más cansados de lo habitual. Esto hace que nos cueste más concentrarnos y, tareas que normalmente nos parecen sencillas, con falta de sueño, se convierten en un mundo. 

Es más que probable que pasemos todo el día pensando en llegar a casa para poder dormir unos minutos de siesta o acostarnos cuanto antes para compensar esas horas de sueño que nos faltan. Cuando esa mala noche de sueño se convierte en algo habitual, ya no es una molestia, podemos estar ante un problema

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Dormir mal o que el sueño sea de poca calidad nos afecta mucho más de lo que pensamos, porque no solo nos provoca todas esas sensaciones de cansancio e irritación, también puede afectar a nuestra salud. En el caso de las personas de más de 50 años, hay otros efectos que no siempre se conocen, como el hecho de que acelera el envejecimiento del cerebro. 

Los efectos de no dormir bien para la salud

Una de las consecuencias de no dormir bien es la fatiga crónica, un agotamiento tanto físico como mental, pero no es la única. Durante el sueño se producen los procesos de regeneración y reparación celular y si no se descansa lo suficiente, estos se ven interrumpidos, lo que puede llegar a provocar desequilibrios hormonales. También afecta a la recuperación muscular, por lo que puede tenerse sensación de debilidad en todo el cuerpo, así como de pérdida de energía. 

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Cuando una persona está agotada porque no puede dormir bien, el riesgo de accidentes aumenta, se tiende a prestar menos atención a lo que sucede a nuestro alrededor, por lo que no solo es un riesgo ponerse tras el volante, también hay más posibilidades de distracciones caminando, de tropezar o de darse un golpe. 

Dormir mal afecta a nuestra salud física, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, y la obesidad. Debilita el sistema inmunológico, favorece el envejecimiento prematuro de la piel, favoreciendo la aparición de arrugas y manchas y haciendo que pierda elasticidad. 

Un mal descanso está relacionado con trastornos del estado de ánimo, como ansiedad o depresión, puede generar una mayor irritabilidad, baja autoestima y tono emocional. Puede provocar también un descenso de la libido. 

Además, también afecta al cerebro, impide la concentración, reduce la creatividad y disminuye la memoria, favoreciendo el envejecimiento de nuestro cerebro, sobre todo pasados los 50 años. 

El efecto oculto que no todo el mundo conoce, según los neurólogos

"Los problemas de sueño se han relacionado en investigaciones anteriores con una menor capacidad de pensamiento y memoria en etapas posteriores de la vida, lo que aumenta el riesgo de demencia", explicó la doctora Clémence Cavaillès, de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU), una de las autoras principales de un estudio publicado en la revista Neurology donde se analiza cómo las personas de mediana edad que tienen una mala calidad del sueño parecen estar más predispuestas a tener una mala salud cerebral en el futuro. 

Durante el estudio se seleccionaron varias características a analizar y se dividió a los participantes en tres grupos, los del grupo bajo no cumplían con más de una característica, los del grupo medio tenían entre dos y tres y los del grupo alto presentaban más de tres. Las seis características eran: corta duración del sueño, mala calidad del sueño, dificultad para conciliar el sueño, dificultad para permanecer dormido, despertar temprano por la mañana y somnolencia diurna. Se llegó a la conclusión de que los participantes del grupo medio tenían una edad cerebral media 1,6 años mayor que los del grupo bajo. Los del grupo alto, 2,6 años mayor.

Esto parece apuntar a algo que ya se sospechaba y que los neurólogos señalan desde hace tiempo: dormir mal acelera el envejecimiento del cerebro

Son varios los estudios que demuestran esto mismo, como el liderado por el Instituto Karolinska de Estocolmo. Los escáneres cerebrales analizados muestran que, aquellas personas que habitualmente duermen poco o mal, tienen cerebros que parecen más viejos de lo que correspondería a su edad. El motivo estaría en la inflamación sistémica que provoca, un estado de bajo grado pero crónico que mantiene al organismo en alerta constante.

Para dormir bien, los expertos recomiendan intentar mantener una rutina de horarios, así como el dormitorio fresco, a oscuras y sin ruidos. Evitar las pantallas por lo menos una hora antes de acostarse, así como sustancias como la cafeína o cenas pesadas. Recomiendan una vida activa, pero mejor evitar el ejercicio a última hora de la tarde. En caso de que no sea suficiente o exista un problema médico (como ronquidos fuertes o apnea del sueño), consultar con un profesional.