Pareja

Emma Trilles, psicóloga experta en infidelidad: "Lo primero que les digo a mis pacientes es que no lo cuenten"

Una pareja, en la cama mira cada uno hacia un lado. Getty Images
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Hay libros sobre infidelidad que te consuelan. Hay otros que te ponen del lado de la víctima y te dan razones para el enfado. El de Emma Trilles, psicóloga de pareja con años de consulta a sus espaldas, va por otro camino. Antídoto contra la infidelidad’ (Plataforma Editorial) no juzga. Lo que hace, dice su autora, es explicar por qué ocurre y, si quieres, cómo evitarlo. "Te voy a explicar en qué consiste y por qué pasa, con el objetivo de que, si en algún momento lo puedes evitar, sepas cómo. Hay gente que no quiere evitarlo. Pero si quieres, que sepas cómo", resume la propia Emma.

Trilles no tiene miedo a la incomodidad. En su consulta ha visto llorar a infieles que querían a su mujer y no sabían por dónde tirar. Ha recibido a engañados que, antes de enfadarse, lo primero que sintieron fue culpa. Y ha atendido a amantes que sabían perfectamente en qué se estaban metiendo y no tenían la más mínima intención de evitarlo. Toda esa materia prima está destilada en su obra.

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"Si tú estás bien, tú no eres infiel"

La primera pregunta que hay que afrontar es la más básica: ¿qué es, exactamente, una infidelidad? Trilles no da una respuesta simple porque, según ella, no la hay: "Yo creo que hay muchísimos tipos de infidelidad. Yo considero que es una infidelidad cuando alguien te falta el respeto, o tú sientes que tu pareja te ha faltado al respeto. Por eso es súper importante en una relación hablar de lo que es tolerable y lo que no. Lo que para una persona es una falta de respeto, para otra no lo es".

Eso deriva en otra cuestión: ¿puede funcionar una relación en la que los dos no tienen el mismo concepto de infidelidad? "Yo creo que la única forma es que haya mucho amor. Imagínate que para un hombre quedar con una compañera a tomar un café no sea nada, pero para su pareja sí. A lo mejor, si quieres mucho a tu pareja, piensas: bueno, si esto te ocasiona malestar, no lo voy a hacer. Pero no puede funcionar bien una relación donde haya una discrepancia muy grande. Uno de los dos tiene que ceder mucho, y eso a medio o largo plazo, cuando ya el amor no está en ebullición, no es viable".

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No puede funcionar bien una relación donde haya una discrepancia muy grande sobre el concepto de infidelidad

Sobre por qué se es infiel, Trilles tiene una tesis clara, construida alrededor de la insatisfacción. "Yo siempre creo que una persona es infiel por tres motivos. O tiene una insatisfacción consigo mismo —una autoestima baja, necesita refuerzo, no ha conseguido lo que quería en la vida—; o tiene una insatisfacción con la pareja; o existe una insatisfacción con la relación. Siempre hay una insatisfacción. Si tú estás bien, tú no eres infiel".

Y avisa: esa insatisfacción no siempre pasa por el dormitorio. "Hay mucha infidelidad cuando hay niños pequeños. Una madre con dos críos pasa meses e incluso años sin mirar al marido. Muchas veces es que te hagan caso, que te vean, que te escuchen. El sexo no es lo más importante. En muchas infidelidades hay un gran componente emocional: a lo mejor tienen sexo dos veces al mes, pero es que se cuentan todo, hablan todos los días, se escuchan", razona Trilles.

El infiel también sufre

En consulta, la doctora ve más engañados que infieles. Pero los infieles también aparecen, y lo hacen en un momento concreto. "La infidelidad, al principio, parece bonita. Esa adrenalina es como una válvula de oxígeno y piensas que lo vas a poder controlar. Gran mentira. Llega un punto de no retorno donde ya tienes que decidir, y ahí es cuando los infieles vienen a consulta: no sé qué hacer, no quiero hacer daño a nadie, y ya estás haciendo sufrir a tres personas", explica.

¿Se arrepiente el infiel? La respuesta de Trilles es rotunda: "Parece que no están orgullosos, pero no se arrepienten. El arrepentimiento suele venir si te pillan, si pierdes lo que tenías. Si no te pillan, no hay arrepentimiento".

Parece que no están orgullosos, pero no se arrepienten. El arrepentimiento suele venir si te pillan, si pierdes lo que tenías. Si no te pillan, no hay arrepentimiento

Y hay algo más que la psicóloga quiere matizar: que el infiel no es, por defecto, el villano de la historia. "Yo siempre pienso que cuando hay una infidelidad es culpa de dos. Lo que no me gusta es pensar que el infiel es malo sin más. He visto aquí infieles llorar y pasarlo fatal porque querían mucho a su mujer. Igual la mujer ya no los quería: mira, yo ya no siento atracción por ti, pero por nuestros hijos no me quiero separar. ¿Puedes culpar a ese hombre?"

Para explicarlo recurre a una imagen que descoloca: "Mira, yo soy vegetariana. Si yo estuviera 48 horas sin comer y tú me das un bocadillo de jamón serrano y me lo como, ¿me cuestionarías por mis valores? Cuando una persona necesita cariño y lleva años sin tenerlo… Yo no voy a felicitar al infiel, pero lo puedo entender. No podemos decir que alguien es infiel y por eso tirarlo a los leones".

"Es el peso que tienes que llevar en tus hombros"

Por ahí aparece la duda y, tal vez, la polémica. ¿Hay que contar la infidelidad? La respuesta de Trilles es un no, con matices.

"Yo siempre digo que la infidelidad no hay que contarla. A veces viene alguien infiel y me dice: ¿se lo tengo que decir? Y yo digo: no lo digas. Es el peso que tienes que llevar en tus hombros por lo que has hecho. Porque cuando tú cuentas una infidelidad que ya se ha acabado, tu relación tal y como la conoces se acaba, y empieza otra. Tu pareja ya nunca te va a ver igual. Ya no va a confiar igual", apunta.

Cuando tú cuentas una infidelidad que ya se ha acabado, tu relación tal y como la conoces se acaba, y empieza otra

Rebatir que eso no es ser honesto con tu pareja no le hace cambiar de posición. "Tampoco has sido honesto todos los meses anteriores. Y cuando tú hundes a tu pareja con esa información, por mucho que quiera que la relación sea igual, ya nunca es igual. Muchas veces tu pareja no te llega a perdonar, o igual sí quiere continuar pero desde un sitio de revancha: ahora voy a ser yo. Ya es feo", comenta Emma.

Para Trilles, hay solo dos excepciones que justifican la confesión: "Yo creo que la infidelidad hay que contarla cuando haya una enfermedad de transmisión sexual o un embarazo. Si esto no ocurre, hay que pensarlo muy bien. Entiendo que hay valores de sinceridad, pero ya nos los hemos saltado".

"Se puede perdonar, pero no se olvida"

¿Y cuando se descubre? Lo primero que siente el engañado, dice Trilles, no es lo que uno esperaría. "Lo primero que se siente cuando descubres que tu pareja es infiel no es rabia ni enfado. Lo primero, te lo juro, es culpabilidad: ¿qué he hecho mal? En lugar de rabia, muchas veces es: ¿en qué he fallado yo?"

Después viene el enfado, por supuesto. Y entonces la psicóloga da un consejo claro: parar. "No puedes tomar una decisión en caliente. Tienes que pararte, calmarte, analizar los datos, hablar con alguien de confianza. Y entonces plantear el tema de forma tranquila".

Antes de finalizar aparece el tema del perdón. ¿Cabe? "Se puede perdonar si se trabajan cosas. Se puede perdonar, pero es muy difícil de olvidar. Aunque estén más o menos tranquilos tres meses después, ven una peli de Netflix donde hay una infidelidad y, zas, todo a primer plano. El comentario, el reproche: esto fue lo que me hiciste. Eso no se olvida. Lo que dicen quienes lo han vivido es que cerrar los ojos y visualizarlo en la cama con otra persona es imposible de controlar. Es muy difícil".