Por qué cada vez tienes menos amigos después de los 45 y qué hacer sin forzarlo, según los psicólogos
Durante la infancia y la juventud hacer amigos parece sencillo, ¿por qué con el tiempo es más complicado?
Los tres tipos de amistad básicos y su rol en nuestra vida, según un estudio de Harvard
MadridAlgo que nos parece supersencillo cuando somos jóvenes pasa a ser algo más complicado conforme cumplimos años y no es raro llegar a los 45 años y darse cuenta de que se tienen menos amigos de los que se tenían antes. De pequeños es muy sencillo hacer 'amigos', solo hay que compartir una tarde de juegos en el parque para sentir que se ha creado un vínculo, sin embargo, con el paso del tiempo, encontrar personas con las que compartir nuestro tiempo pasa a ser algo más complicado.
La amistad es fundamental para el bienestar humano porque nos aporta numerosos beneficios a nivel emocional, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Somos seres sociales, necesitamos el afecto y el cuidado de otros para sobrevivir desde que nacemos y esto no cambia al hacernos mayores.
Tener amigos fomenta el sentido de pertenencia, poder confiar nuestros secretos con ellos alivia la ansiedad y el estrés, sentirse comprendido y escuchado calma este tipo de emociones, es terapéutico poder compartir ese tipo de cargas emocionales. Que otros compartan sus secretos hace que nos sintamos valorados y queridos y mejora la autoestima. Las amistades pueden ser claves a la hora de cambiar ciertos hábitos, como dejar de beber o hacer ejercicio, haciendo planes juntos. Cierto es que conviene tener cuidado porque esto también puede funcionar a la inversa e influir negativamente.
Las amistades son importantes en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta el final de nuestra vida. Si bien es cierto que llegado cierto punto de la vida hacer amistades nos parece más complicado, esto no hace que sea menos importante establecer y mantener esos vínculos, porque los beneficios emocionales no cambian.
¿Por qué tenemos menos amigos después de los 45 años?
A medida que las personas vamos superando etapas, pasamos a ser más conscientes de lo difícil que resulta crear nuevos vínculos llegados a cierta edad, también que no es nada sencillo mantener los que ya se tienen. Esto puede ser por muchos motivos, pero la falta de tiempo es uno de los más destacados, también que, con los años, tendemos a volvernos más 'selectivos' a la hora de vincularnos.
Las responsabilidades que acompañan a la vida adulta hacen que tengamos menos tiempo o energía para invertir en nuevas relaciones, el tiempo que se tiene se dedica al trabajo, la pareja, los hijos… También es una etapa en la que es menos sencillo conocer gente nueva, las rutinas son más rígidas y no tenemos contacto con tanta gente, no sucede como cuando somos pequeños, que el colegio y las actividades extra favorecen la interacción constante.
Los cambios a los que nos enfrentamos a lo largo de la vida también transforman nuestro entorno, un cambio de trabajo puede hacer que los vínculos que teníamos queden en el pasado, así como una mudanza, que nos obliga a dejar atrás el ambiente y los espacios que conocíamos. Los cambios de la vida, como divorcios o maternidades y paternidades, hacen que en ocasiones los vínculos que tenemos no evolucionen con nosotros. Conforme nos hacemos mayores, es más complicado encontrar personas con intereses y estilos emocionales compatibles.
Tendemos a idealizar las amistades pasadas y eso hace que las nuevas tengan que afrontar una comparación que no siempre superan, porque nos parecen menos interesantes, lo que hace que no pasen de ser relaciones superficiales.
Qué hacer para cambiar esta situación, según los psicólogos
Además, no podemos dejar de señalar que, en muchas ocasiones, el miedo al rechazo hace que sea más difícil mostrarse vulnerable, dar el primer paso o confiar en personas nuevas. "Hacer amistades en la edad adulta puede ser un proceso muy complicado porque la gente ya tiene sus vidas o tiene sus propios grupos", explica la psicóloga Sara Sarmiento en sus redes sociales. Eso no quiere decir que tengamos que dejarlo por imposible, al contrario, hacer amistades a partir de cierta edad requiere un esfuerzo e intención por nuestra parte.
Algunos de los consejos que propone la profesional de la salud mental apuestan por tomar ciertas iniciativas, como participar en actividades de grupo que sean de tu interés o ser voluntario. "Cuando ya estés en un grupo nuevo", aconseja, "propón actividades tras la actividad". También señala la importancia de iniciar conversaciones y escuchar activamente a los demás, "demuestra interés genuino en lo que dicen", así como de mantener el contacto: "Invita a salir a las personas, escríbeles y muestra interés por sus vidas y lo que te han contado, especialmente lo doloroso. Preocúpate por ellos y cuídalos".
Sobre todo, recomienda mantener la mente abierta, "No te limites a un solo grupo. Los adultos tienen mucho que hacer y muchos compromisos. No pretendas tener un grupo como la serie Friends que cubra todas las necesidades. Busca diversos grupos que, además, serán un sostén más sólido".
