Alec Baldwin y su mujer reconocen que van a terapia de pareja por la diferencia de edad: cuándo es el momento de buscar ayuda
La diferencia de edad en una relación se convierte en un problema cuando las trayectorias vitales dispares, los desequilibrios de poder o la presión social bloquean el diálogo
La diferencia de edad perfecta para que la pareja sea más duradera, según un estudio
Alec Baldwin e Hilaria Baldwin están casados desde 2012 y tienen siete hijos de común. Han superado juntos numerosas controversias y desafíos, pero no ha sido un camino fácil. De hecho, la autora y presentadora estadounidense ha admitido que asisten a terapia de pareja. Y que la diferencia de edad entre ambos -él tiene 68 años y ella 42- no es un simple número, sino que requiere trabajo constante.
"Hay ciertas cosas en las que tengo que mirarle y admitir: 'Es 26 años mayor que yo", ha confesado Hilaria Baldwin en una entrevista para el podcast 'Uncut and Uncensored'. En efecto, los años que separan a dos personas en una relación pueden influir en la durabilidad de la misma. Una investigación de la Universidad Emory, en Atlanta (EEUU) concluía que las parejas con solo un año de diferencia de edad tienen una mayor probabilidad de mantenerse unidas en el tiempo. Por el contrario, las parejas con una diferencia generacional superior a 20 años cuentan con un alarmante 95% de probabilidad de divorcios, según ese estudio.
La diferencia de edad en una relación no es un problema en sí mismo, pero se convierte en un motivo para ir a terapia de pareja cuando las trayectorias vitales dispares, los desequilibrios de poder o la presión social bloquean el diálogo y generan sufrimiento mutuo. Es decir, el éxito de una relación no depende tanto de los años que figuren en el documento de identidad como de la capacidad para sincronizar proyectos de vida y gestionar las asimetrías emocionales y financieras.
Realidades cerebrales distintas
"Personas en edades diferentes viven en realidades cerebrales muy distintas. Procesan la vida de maneras completamente diferentes", explicaba la psicóloga clínica Anna Sibel en Informativos Telecinco. Sin embargo, "ambos pueden aprender a hablar el mismo idioma. Para la persona joven, se exponen las ideas nuevas y se reactivan los circuitos dormidos. Para la persona mayor, el cerebro maduro da estabilidad y acceso a sabiduría optimizada", añade.
Pero esto es solo un principio. Lo importante es que exista una compensación. A menudo, el integrante mayor puede ofrecer estabilidad emocional, experiencia y, quizás, apoyo económico, mientras que el miembro más joven podría aportar vitalidad, entusiasmo y una visión fresca y renovada de la vida. "Mientras que la persona joven ha de ser muy madura para su edad, la persona mayor ha de ser flexible. También es importante negociar ritmos y energías para encontrar un punto medio. Por último, las metas de vida y los valores han de ser compatibles en ambas personas", concluía la experta.
Despojar la edad de su peso conflictivo
El espacio psicoterapéutico ofrece herramientas científicas que no buscan "eliminar" la diferencia de edad, sino despojarla de su peso conflictivo. Uno de los mayores desafíos en relaciones intergeneracionales es la asimetría de metas biológicas y profesionales. La necesidad de acudir a terapia surge cuando las negociaciones se estancan en puntos no negociables. Por ejemplo, la decisión de tener hijos o la disparidad laboral. Mientras un miembro puede estar en la cúspide de su desarrollo profesional, el otro podría estar pensando en formar una familia, en tener estabilidad o incluso en la jubilación.
Esta discrepancia en el momento vital puede generar malentendidos y conflictos emocionales profundos si no se expresan y gestionan adecuadamente, según explican desde el Instituto psicológico Cláritas. La comunicación clara y honesta en torno a lo que cada persona espera y precisa de la relación es crucial para prevenir estos conflictos.
Los ritmos diferentes son otra característica psicológica importante en las parejas con diferencia de edad. La psicología clínica destaca la importancia de evaluar cómo afectan los ritmos cotidianos, sociales y sexuales a la convivencia a largo plazo. Se debe pedir ayuda profesional cuando el desfase en los niveles de energía física genere resentimiento, o cuando aparezcan desajustes marcados en el deseo sexual derivados de cambios hormonales o del envejecimiento biológico.
En muchos casos, el entorno social y familiar puede ejercer presiones adicionales sobre la pareja, cayendo en estigmas o sospechas de interés. Es momento de ir a consulta si la pareja no logra construir un 'frente unido' ante las críticas de amigos o familiares. O cuando, para evitar los comentarios hirientes, los miembros de la pareja comienzan a aislarse socialmente, limitando su vida a la intimidad del hogar para no exponerse. En ese sentido, la terapia ayuda a establecer límites claros con el exterior, a balancear la toma de decisiones y a renegociar acuerdos de manera flexible a medida que las necesidades de salud y edad cambien con los años.
