El lugar paradisíaco cerca de Madrid donde José Coronado se aísla del mundo
Su hijo, el también actor Nicolás Coronado, reside allí desde hace más de seis años
Así es Nicolás Coronado: el hijo de José Coronado y sobrino de Miguel Bosé que se 'desnuda por la vida'
Hay un tipo de escapada que no figura en los mapas de moda ni en las guías de viajes de temporada. No es una huida hacia el mar ni una escapada al norte, de esas con lluvia romántica. Es una renuncia calculada al asfalto, la decisión de poner tierra de por medio con el mundanal ruido. José Coronado, actor nacido en Madrid el 14 de agosto de 1957, ganador de dos premios Goya y uno de los intérpretes más reconocibles del cine español, lleva más de dos décadas haciendo precisamente eso, y su destino es siempre el mismo: Casarrubios del Monte. Hablamos de un municipio de la provincia de Toledo que ronda los 7.000 habitantes y que se esconde a apenas cuarenta minutos en coche del centro de Madrid.
Una finca adquirida hace más de dos décadas
La parcela que Coronado posee en Casarrubios del Monte no es una adquisición reciente ni un capricho inmobiliario de madurez. Fue adquirida por el actor hace más de veinte años. Durante este tiempo, el intérprete ha hablado largo y tendido sobre lo que esa tierra significa para él. "Soy un aficionado, pero tuve mis épocas de podas, injertos, cultivar plantitas, bonsáis. Tengo una hectárea de terreno y me he hecho mi propio microhábitat", declaró el propio Coronado a The Objective.
El terreno está poblado de chopos, eucaliptos, sauces y árboles frutales, con una pequeña vivienda principal y varias zonas de descanso al aire libre. Coronado dedica parte de su tiempo libre a la jardinería, la lectura y a disfrutar del sonido de los pájaros. Él mismo ha reconocido que en esa finca se "recarga para luego pelear en el asfalto".
La dimensión terapéutica de ese retiro tiene un fondo biográfico que explica mucho. El 15 de abril de 2017, Coronado sufrió un infarto de miocardio y fue ingresado en el Hospital de la Princesa de Madrid. Al salir, describió el episodio como "un aviso", al afirmar: "Me siento un privilegiado de que me hayan dado este aviso y no me haya ido al otro barrio". Tras ello, aprendió a "priorizar" y a "relativizar", según sus propias palabras. La finca de Toledo es, también, la expresión material de ese reaprendizaje, aunque su adquisición fuera anterior al episodio.
La rutina de Coronado en Casarrubios es la de un vecino más: disfruta de la gastronomía local, pasea por el campo sin el asedio de los fotógrafos y lee bajo la sombra de la vegetación que rodea su propiedad. La ubicación estratégica de la finca le permite alternar los rodajes con periodos de descanso sin necesidad de reorganizar su agenda de forma radical.
Por qué este pueblo y no cualquier otro
Además, lo que une a José Coronado con Casarrubios del Monte no es solo elección suya propia. Su hijo, el también actor Nicolás Coronado, reside allí desde hace más de seis años. Nicolás vive acompañado de sus perros, cultiva su propio huerto y ha convertido su propiedad en mucho más que una vivienda. Bajo el nombre de 'Espacio Tierra', ha diseñado un centro abierto a talleres, cursos y retiros de yoga para grupos.
La propiedad de Nicolás cuenta con más de 800 metros cuadrados de jardín, huerto ecológico, una pequeña granja de gallinas y cabras, piscina y pista de pádel. La cercanía geográfica entre padre e hijo no es accidental: ambos comparten la misma filosofía de vivir con menos ruido y más raíces. Para José Coronado, la finca se ha convertido en un espacio de reunión familiar, alejado del foco mediático.
El pueblo en el que Isabel la Católica fue proclamada heredera
Casarrubios del Monte no es un municipio cualquiera, y conviene saberlo antes de reducirlo a "el pueblo donde descansa Coronado". La localidad aparece por primera vez en 1207 con el nombre de "Casar Rubeus", caserío rojo. El añadido "del Monte" responde a la antigua espesura de matorral y encina que poblaba la zona.
Su historia medieval tiene un momento de máxima densidad política: el 22 de septiembre de 1468, el rey Enrique IV y su media hermana Isabel detuvieron allí su camino tras lo pactado en Guisando. Desde Casarrubios, el rey envió sus misivas a los nobles del reino para que reconocieran por heredera a Isabel, la futura Reina Católica.
El municipio es Conjunto Histórico. La joya patrimonial que lo preside es su castillo de estilo gótico mudéjar, construido en época de los Reyes Católicos, único de ese estilo en la provincia de Toledo por estar edificado íntegramente en ladrillo, con la piedra reservada solo para elementos defensivos concretos como troneras y saeteras, según el Portal de Cultura de Castilla-La Mancha. La iglesia parroquial de Santa María, del siglo XV, alberga obras de Antón Pizarro y Jusepe Leonardo, según la Wikipedia en español.
Y hay un detalle que añade una capa de anacronismo encantador al retrato del lugar: en su término municipal existe el Aeródromo de Casarrubios del Monte, un aeródromo privado con pista de asfalto de 950 metros, que funciona como campo de entrenamiento para escuelas de vuelo y aviación general. El pueblo medieval en el que se decidió el destino de la Corona de Castilla entrena hoy a futuros pilotos.
