Penélope confiesa su viacrucis con los síntomas de la menopausia: "No creía que fuera posible sobrellevarlo"

La actriz, que ahora tiene 52 años, lleva más de una década conviviendo con fuertes síntomas de la perimenopausia
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Que Penélope Cruz haya decidido hablar en primera persona, dando detalles de su experiencia, incluso desde el punto de vista clínico, y sin filtros, sobre una etapa vital que el cine y el discurso público mantienen oculta bajo capas de silencio no es en absoluto anecdótico.
Ha ocurrido recientemente, en un vídeo publicado por Allure, en el que aparece junto a su compañera de reparto y directora en The Invite, Olivia Wilde. La conversación, realizada como parte de la gira de promoción de la película, giró hacia un terreno inesperado: la perimenopausia. Y lo que Cruz contó, dando cifras concretas, síntomas, años, diagnósticos… ha conseguido transformar la conversación y poner esta etapa en primera plana.
Lo que le dijo su doctora a los 41
Preguntada por Wilde sobre cuál es el aspecto de la perimenopausia del que menos se habla públicamente, Cruz respondió con contundencia empírica: "Puede durar 10, 12 años. Puede empezar a los 40. Los altibajos pueden ser una locura".
Tras esta afirmación, reconstruyó el momento exacto en que se enfrentó a esta información por primera vez. Fue a los 41 años cuando su ginecóloga le anunció, sin edulcorantes, que sus hormonas iban a hacer "este baile loco" durante la siguiente década. Su reacción, según relata la actriz, fue una mezcla de incredulidad y miedo: "Pensé que era una broma realmente pesada, y que no era posible sobrellevarlo".
Además, no dudó en entrar en detalles al hablar de una situación que ha marcado los últimos diez años de su vida: la aparición prácticamente mensual de quistes en los ovarios, que provocan picos hormonales de una magnitud que han llegado a desconcertar incluso a los laboratorios. "Puedes pasar de un número 30 de estrógeno a un número 500", explica la actriz. Los técnicos, según cuenta,han llegado a etiquetar los análisis como error de laboratorio y a repetir la prueba, solo para refrendar más tarde que el resultado inicial era correcto.
Como la actriz, según ella misma confirma, sigue teniendo la regla cada mes, las fluctuaciones hormonales continúan y apunta que la gente necesita saberlo con antelación para poder prepararse. La actriz cerró esa parte del relato con una alabanza expresa: "Bendito sea Dios por las hormonas bioidénticas", haciendo referencia a los tratamientos hormonales sustitutivos que están reformulando el manejo médico de esta transición. Estas hormonas se emplean como terapia de reemplazo hormonal para tratar tanto síntomas de la perimenopausia como de la propia menopausia.
El síntoma que se pasa por alto
La parte de la conversación que más se ha viralizado, sin embargo, ha sido en la que Wilde recordó que su personaje en The Invite incorpora referencias a un fenómeno del que Cruz le había hablado durante el rodaje: el hombro congelado, técnicamente conocido como capsulitis adhesiva.
Cruz explicó que supo de este síntoma mientras se documentaba para el papel de Piña gracias a la ginecóloga y obstetra estadounidense Mary Claire Haver, una de las voces clínicas más activas actualmente en la divulgación sobre perimenopausia. Wilde ha reconocido que desde entonces "no puede dejar de pensar en el hombro congelado" y que espera con temor que el suyo termine bloqueándose.

La capsulitis adhesiva es una afección multianual en la que el movimiento de uno de los hombros queda limitado y provoca dolor. Aunque no está reconocido como síntoma de menopausia, es cierto que se trata de una afección que resulta más frecuente en mujeres mayores de 40 años, existiendo estudios que sugieren que la terapia de reemplazo hormonal podría reducir el riesgo de padecerla en mujeres posmenopáusicas.
La definición canónica de la perimenopausia de la que hablaron Penélope Cruz y Olivia Wilde es cuando empiezas a notar algunos síntomas de que tu cuerpo está registrando que algo está cambiando en tu vida hormonal, y puede prolongarse entre siete y diez años hasta que la regla desaparece por completo.

De esta forma, todos los episodios que describe la actriz (los altibajos, los quistes, los picos de estrógeno, el hombro congelado) entran dentro de esa horquilla temporal, y explican por qué sus palabras han resonado con tanta fuerza.

