Bienestar

El factor invisible que influye en cómo envejeces, según los expertos

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El estilo de vida influye en el envejecimiento. Pexels/ mikeartvisual
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MadridEnvejecer es inevitable, hay quien diría que también es una buena señal, porque hacerlo indica que estamos vivos y disfrutando de nuestro tiempo. Esto no quiere decir que queramos que esto suceda de cualquier manera porque, además de envejecer, lo que se busca es hacerlo de la mejor manera posible, evitando problemas de salud que puedan acelerar el proceso. 

Los daños moleculares y celulares que vamos acumulando a lo largo del tiempo son los que hacen que envejezcamos, esto provoca un descenso de nuestras capacidades físicas y también mentales, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades. Lo ideal es llegar al final de nuestras vidas intentando conservar nuestras facultades físicas y mentales, pero para eso es probable que tengamos que cambiar ciertos hábitos que afectan a nuestra salud. 

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Algunos de ellos son de sobra conocidos por todos, la alimentación y el ejercicio son los primeros que nos vienen a la mente si pensamos en cuidarnos, pero hay otros factores menos conocidos, considerados casi invisibles, que también influyen en la manera en la que envejecemos. 

El factor invisible que influye en cómo envejeces, según los expertos

Envejecer de manera saludable es algo que los expertos llevan tiempo estudiando, una forma no solo de alargar la vida de las personas, sino también de poder alejarnos de esas enfermedades que pueden hacer que nuestros últimos años sean menos agradables. 

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Este es un tema que ha preocupado a muchos investigadores, especialmente a los expertos en longevidad, que han puesto especial atención en esto y han realizado varios estudios, centrándose en las poblaciones más longevas, denominadas zonas azules, para poder descubrir qué tienen en común las personas que viven en estos lugares que les ayuda a lograr el objetivo que comparte casi todo el mundo: vivir más tiempo y de la mejor manera posible. 

Gracias a estudios e investigaciones, los expertos en longevidad como el estadounidense Dan Buettner, han encontrado varias similitudes entre las personas que habitan estas zonas azules, como Okinawa en Japón, Cerdeña en Italia o Nicoya en Costa Rica. Uno de los factores que más sorprendió a los expertos fue que todos ellos tenían un propósito claro en la vida

Según Buettner, esto se relaciona con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, también con un menor riesgo de depresión. Tener un propósito en la vida les animaba a levantarse de la cama para empezar el día y también protegía su salud física y mental, protegiéndoles frente al envejecimiento prematuro. 

Esto sigue lo señalado por un estudio publicado por La Sociedad Gerontológica de América (GSA) y publicado en la revista de la Universidad de Oxford, donde también se defendía esta idea, señalando que quienes tienen un propósito definido en la vida y lo persiguen, tienden a vivir más años que quienes no lo tienen. Los beneficios son emocionales, pero también son físicos, tienen menos estrés y mejor salud cardiovascular. 

Muchas personas sienten que pierden su propósito cuando se jubilan o frente a otros cambios de su vida habitual, esto hace que su salud se deteriore más rápidamente. Sentirse útil hace que se viva más y mejor, mientras que tener una sensación de vacío y desmotivación hace que la salud empeore. 

Otros factores que también influyen en el envejecimiento

En estas zonas azules también se han observado otros factores que también influyen en la longevidad de la gente de la zona. Es lo que sucede con la alimentación, donde priman los vegetales y los productos naturales, o con el estilo de vida, son personas que caminan de un sitio a otro y, aunque no necesariamente hacen ejercicio pautado, su vida suele ser más activa. Suelen tener niveles de estrés muy reducidos y un gran sentido de pertenencia, volcándose en la espiritualidad y la fe. 

Además, otro de los factores que contribuye a su longevidad es su vida social. Los vínculos son importantes, tanto los familiares como aquellos con los que se construyen las redes de apoyo en las comunidades de vecinos o de amigos. La soledad es uno de los grandes enemigos de la salud, porque influye mucho más de lo que pensamos. No tener a nadie con quien conversar, aunque no sean conversaciones profundas, hace que el deterioro cognitivo avance mucho más rápido, por lo que vivir en sociedad y compartir con ellos consigue todo lo contrario, cuidar nuestra mente y nuestro cerebro. 

Además, no podemos dejar de señalar la importancia de otros factores como los genéticos o los ambientales, porque la contaminación es también un gran enemigo silencioso de la salud. Hay factores hormonales, psicológicos y socioambientales, porque lo cierto es que todo lo que nos rodea puede influir de un modo u otro en la manera en la que envejecemos, aunque no tenemos control sobre todos ellos. Por eso, no está de más intentar cambiar eso que afecta la manera en la que envejecemos y que depende de nosotros.