Psicología

Cómo acompañar a una madre que ha perdido a un bebé en el embarazo o tras nacer: "No es tanto lo que hay que decir sino la forma de estar"

Una mujer acompañando a su amiga triste
Una mujer acompañando a su amiga. Magnific
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La muerte es una cuestión tabú, por lo menos en la cultura occidental. No suele ser un tema del que se hable abiertamente, ni como sociedad ni de forma individual, en conversaciones entre amigos o familiares, a no ser que no haya una razón de peso. Sin embargo, la muerte como la vida forman parte del ser humano, y convivimos a diario con ella. Sobre todo, los hacen los servicios sanitarios y los expertos en salud mental. Por eso, seguramente el duelo perinatal no es un tema del que se hable demasiado abiertamente, pero sí en consulta donde cada vez más se le está dando voz. La muerte perinatal afecta a aquellos bebés que mueren durante el embarazo o en el primer mes de vida. Como explica en su libro 'Las emociones de mamá' (editorial Grijalbo, 2025), la psicóloga sanitaria especializada en salud mental perinatal, Noelia Extremera, tradicionalmente la muerte intrauterina temprana corresponde a todas las muertes intraútero que ocurren en la semana 22 y en bebés de menos de 500g.

Obviando las cifras y los datos más específicos, la muerte perinatal sigue siendo dura para las madres sea cual sea la semana en la que se produzca, porque las ilusiones y todo el proceso de embarazo -con lo que conlleva- ya se ha puesto en marcha. Y ya no hay vuelta atrás, para las mujeres que lo viven hay un antes y un después, y es algo -que por mucho que intenten decirte- nunca se olvida. Noelia lo sabe bien porque durante años ha acompañado a mujeres en su proceso de búsqueda de embarazo, embarazo, parto, posparto, crianza temprana y duelo perinatal Su trabajo busca dar voz a tantas vivencias maternas llenas de emociones invisibilizadas con el fin de humanizar los cuidados y recordar que cada madre es también una mujer en proceso, con una historia única y emociones que merecen espacio y respeto.

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Noelia Extremera, autora de ‘Las emociones de mamá’

"Ninguna madre espera la muerte de su bebé. Sabe que a veces ocurre, que es una realidad que existe, pero no piensa que puede sucederle a ella. Si ocurre, es un evento totalmente inesperado, contra natura, y dado que hablamos de muerte, puede convertirse en una experiencia traumática", subraya en su libro donde también habla de algunas historias. Las hay tantas que no podríamos terminar este artículo, la mayoría silenciadas, ya que son pocas las madres que se atreven a verbalizar que han sufrido la muerte de un bebé antes de verlo nacer. Hablamos con ella para entender mejor cómo hay que acompañar a las madres en un duelo de este tipo y todo lo que conlleva.

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Pregunta: ¿Cuándo se empieza a hablar de duelo perinatal? ¿Hace poco que se ha empezado a reconocer este duelo en las madres, verdad? 

Respuesta: Exacto, vivimos en una sociedad muy tanatofóbica, que acepta y tolera los rituales en relación a la muerte de personas que han vivido años, pero hay mucha necesidad de tapar la muerte infantil, la muerte perinatal, seguramente porque no tenemos recursos emocionales suficientes para sostenerlo. El 15 de octubre es el día Internacional del Duelo Perinatal, un día que se “tolera” su reivindicación, darle visibilidad, pero las familias en duelo viven el duelo cada día.  

P: ¿Qué es el duelo perinatal? ¿Qué síntomas principales se experimentan? 

R: Un proceso de duelo es una vivencia muy personal, incluso la misma persona ante diferentes procesos de duelo puede sentirlo diferente, pero en general, un duelo perinatal no tiene por qué vivirse diferente a otros duelos. Creo que en relación al duelo perinatal, es importante entender, como punto de partida, que la intensidad del dolor es proporcional al amor, son las dos caras de la misma moneda. Además, el añadido de que es un duelo que se silencia se convierte en tabú socialmente y esto hace que las madres, las familias, lo vivan en silencio, incluso desde el miedo a recibir comentarios inadecuados, lo que hace que sea aún más complejo.  

P: Es un duelo del que se habla muy poco, como bien explicas, en el que las madres suelen sentir mucha soledad y poca comprensión en el entorno (me imagino que habrá excepciones). ¿Qué son aquellas frases que más se suelen oír y que no deberíamos decir en este proceso si estamos acompañando a una madre que ha perdido a su bebé ya sea en el embarazo o en el primer mes de vida? 

R: Las madres muchas veces reciben comentarios que invisibilizan a su bebé, independientemente de las semanas de gestación, o que desvalorizan su dolor, que son tremendamente difíciles de gestionar, además de su dolor, por ejemplo: “ya tendrás otro”, “era muy pequeño”, “no lo has llegado a conocer”. En realidad, a la hora de acompañar, no es tanto lo que hay que decir sino la forma de estar. Las madres agradecen la presencia honesta, la conexión con su sentir, un “lo siento” sentido, un “no me puedo imaginar lo que estás pasando pero quiero estar contigo en esto”, un “dime cómo puedo acompañarte”, un “si tu bebé tenía nombre me gustaría mucho saberlo si a ti te va bien compartirlo”. La respuesta de las madres suele ser de agradecimiento. 

"Hay una frase que para mí es clave a la hora de transitar un duelo que coge más peso aún en el duelo perinatal: “tenemos que dar presencia a la ausencia”.

P: Hay que tener en cuenta que el cuerpo se ha puesto en marcha para gestar a un bebé. ¿Qué papel juegan las hormonas y cómo es todo ese proceso en el que la madre vuelve a “equilibrar” el cuerpo tras el aborto? 

R: Efectivamente, este proceso fisiológico queda relegado al olvido en general. Tras una muerte perinatal, donde el bebé nace fallecido, el cuerpo de la madre puede activar todo el torrente hormonal propio de un posparto, teniendo en cuenta el momento del nacimiento. En muertes gestacionales del primer trimestre con manejo expectante podemos ver cómo la fisiología hace su papel y sigue el camino natural. En gestaciones avanzadas, las mujeres paren a sus bebés muertos y se desencadena ese torrente hormonal que favorece los cuidados, por ejemplo, la subida de la leche.  

P: ¿Cómo se transita el dolor de la pérdida de un bebé que aún no se conoce físicamente? ¿Qué recomiendas en esos primeros días y meses? 

R: Que no hayamos podido tomar contacto de forma tangible fuera del útero no significa que no “conozcamos” al bebé. Hablamos de vínculo prenatal porque realmente las madres en particular establecen una relación amorosa con su bebé desde mucho antes de que nazca, con un montón de ajustes en sus conductas y con cuidados que se reconocen perfectamente como conductas maternales. Hay una frase que para mí es clave a la hora de transitar un duelo que coge más peso aún en el duelo perinatal: “tenemos que dar presencia a la ausencia”. 

P: Hay mujeres que pueden llegar a experimentar un duelo tras otro porque no consiguen que el embarazo llegue a término. ¿Qué ocurre, entonces? ¿Cómo ayudáis los psicólogos en estos casos?

R: Efectivamente, acompañamos a muchas madres que sufren la pérdida de más de uno de sus hijos y es un camino tremendamente difícil, a veces con experiencias potencialmente traumáticas. En ocasiones, por circunstancias, acompañamos a mujeres en duelo que logran quedarse embarazadas y pueden vivir un embarazo muy duro. Para mí es clave que las profesionales que acompañamos a este nivel seamos muy sensibles con la formación, la supervisión, etc. Pero además del acompañamiento a nivel individual, están las asociaciones de duelo perinatal que hacen una labor inmensa de acompañamiento individual y grupal, de formación, divulgación y visibilización a nivel profesional pero también social: Umamanita, La Red del Hueco de mi Vientre, etc. A través de https://fedupduelo.org podemos localizar la asociación de la zona más cercana de las personas que acompañamos.  

P: ¿Por qué no se habla de los abortos? ¿No estamos preparados?

R: Aún tenemos mucho margen de mejora en esto del acompañamiento y sostén emocional. Afortunadamente, cada vez más contamos con más recursos y conciencia de lo necesario que es. Cada vez caen más las murallas de los tabúes.