Almas gemelas: existen, pero no siempre las reconocemos
Esa persona con la que has conectado inmediatamente y con la que tienes gran afinidad es posiblemente tu alma gemela. ¿Te apetece intimar con ella o has entrado en pánico? Sea lo que sea, te ofrecemos de manos de una experta pautas útiles para conocerla y para conocerte mejor
"Todas las tardes, mientras mi abuela, enferma de alzheimer, estuvo en la residencia, mi abuelo iba a verla. Se sentaba a su lado y le cogía la mano. Así pasaban las horas. Mi abuela ya no sabía quién era su marido, pero le gustaba su compañía. Murió hace dos años y mi abuelo lo hizo poco después. Es el caso de amor más puro e incondicional que he visto en la vida. Mi abuelo vivía por ella y cuando mi abuela desapareció, también quiso acompañarla".
José, un joven periodista, es el nieto de esta historia que ejemplifica el ideal de las almas gemelas, esas que son afines, se complementan y ofrecen un amor puro. ¿Es siempre así? ¿Hay siempre una historia romántica detrás? Antes de todo eso, ¿existen las almas gemelas? ‘Uppers’ ha hablado con la psicóloga Romina Giarrusso, directora del Centro de Psicología Psicobai para conocer la opinión del experto.
¿Existen las almas gemelas?
Para esta psicóloga, sí existen. "Si hay dos personas destinadas a encontrarse, van a hacerlo seguro". Sin embargo, el vínculo puede cambiar a lo largo del tiempo. "No estoy muy segura de que exista el alma gemela para siempre", explica Giarrusso. "Al principio de una relación idealizamos a nuestra pareja y tendemos a pensar que al fin estamos con nuestra alma gemela. Pero cuando vamos evolucionando la percepción cambia. Con una pareja duradera, la idealización desaparece y aparece la pareja real. Y ese es su desafío: explorarla, vivirla realmente".
¿Es más fácil encontrar el alma gemela a alguna edad?
El amor a primera vista existe, aunque se da en pocas ocasiones. "Suele ocurrir en los primeros momentos de la relación y está caracterizada por una atracción irrefrenable. Sobre las edades, en la adolescencia se dan más que en la edad adulta. Entre los más jóvenes, prima la idealización. Buscan princesas y príncipes azules. Es el amor más idealizado y el más puro. Entre los mayores no hay tanta idealización. Los mayores están sujetos a sus propios preconceptos, ideas mentales con las que se enfrentan a las relaciones: ¿será fiel? ¿Será bueno con la familia? El adolescente piensa en el hoy y el adulto, en el futuro", afirma la psicóloga. La continua proyección en el futuro puede bloquear la vivencia de nuevas historias.
