Las tres investigadas por supuestos maltratos a bebés en una guardería de Getxo, Vizcaya, fueron apartadas tras la denuncia: "Ya no están aquí"

Haurreskola de Getxo donde habrían tenido lugar los malos tratos durante el curso pasado.. Redacción Euskadi
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BilbaoAyer algunas de las familias que se acercaban a la guardería investigada en Getxo por malos tratos a los bebés, de 0 a 2 años, se mostraban “inquietas”, aunque tratando de mantener la calma, entre otras cosas, agarrándose al hecho de que "este año hay muchas chicas nuevas" o que las trabajadoras “que estaban el curso pasado, ya no están aquí". Cabe recordar que los hechos denunciados se produjeron presuntamente durante el pasado curso.

No les faltaba razón, ya que como ha adelantado El Correo, solo 48 horas después de la apertura del expediente administrativo, las tres trabajadoras investigadas fueron apartadas, por los responsables de la guardería de Romo (Getxo, Vizcaya). Primero de manera provisional, y más tarde suspendidas de empleo y suelo, se les abrió un expediente de despido.

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Al contrario de otros casos en los que se han destapado malos tratos en escuelas infantiles, en este no han sido unas grabaciones o las lesiones de los bebés las que han hecho saltar las alarmas, sino que fue la denuncia de otras trabajadoras de la guardería la que alertó del maltrato. La investigación se centra, por un lado, en dos cuidadoras que presuntamente humillaban, golpeaban y ejercían violencia física con los bebés a los que debían cuidar y, por otro, en la directora por no hacer nada, una vez que fue advertida de lo que estaba pasando.

Inquietud y sorpresa

Los responsables de la haurreskola, gestionada por la Fundación BBK, trasladaron la denuncia a la Fiscalía, que ha presentado una denuncia formal para que sea el juzgado de Primera Instancia de Getxo el que pueda, si así lo considera, iniciar su propia investigación y ordenar las actuaciones policiales pertinentes.

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La denuncia, recogida por el Ministerio Público, detalla que las trabajadoras investigadas propinaban, de forma reiterada, a los pequeños a su cargo: azotes, golpes con el dorso de la mano en la boca y cachetes en la cara. Además, durante las comidas, habrían obligado a los bebés a ingerir alimentos mientras los bebés lloraban y sufrían arcadas, tapándoles los ojos e inclinando las hamacas donde están los niños para que tragaran. El relato también describe prácticas humillantes a la hora de la siesta con los bebés que no querían dormir y a los que se les introducía hasta el fondo del saco para que en su intento de salir acabaran agotados y se durmieran.

Si los hechos denunciados son constitutivos de un delito de maltrato habitual a menores, las investigadas podrían enfrentarse a penas de entre seis meses y tres años de cárcel.

Algunas de las familias de los 55 pequeños que acuden a esta haurreskola se mostraban ayer "muy sorprendidas" al haberse enterado de la investigación a través de los medios de comunicación. La "inquietud" por lo que habría ocurrido el curso pasado tras las paredes de esta guardería cundió entre padres, madres y abuelos que acudían a recoger a los pequeños, aunque muchos insistieron en mostrar su confianza a las actuales cuidadoras.