El ayuntamiento de Sopela, Vizcaya, mantiene su campaña de tapones solidarios contra el síndrome de Sanfilippo

La iniciativa municipal lleva tiempo en marcha y permite a la ciudadanía colaborar mediante un gesto cotidiano: guardar los tapones de plástico y depositarlos en alguno de los cuatro contenedores habilitados en diferentes puntos del municipio
La campaña pretende demostrar que la suma de pequeñas acciones individuales puede convertirse en una colaboración colectiva de mayor alcance
VizcayaEl Ayuntamiento de Sopela ha querido recordar la importancia de su campaña permanente de recogida de tapones de plástico para apoyar a las personas y familias afectadas por el síndrome de Sanfilippo. El llamamiento cobra especial relevancia tras el reciente fallecimiento de Unai, un joven vizcaíno que padecía esta enfermedad, una noticia ante la que el Consistorio ha trasladado sus condolencias a sus familiares, amistades y personas cercanas.
La iniciativa municipal lleva tiempo en marcha y permite a la ciudadanía colaborar mediante un gesto cotidiano: guardar los tapones de plástico y depositarlos en alguno de los cuatro contenedores habilitados en diferentes puntos del municipio. Posteriormente, todo el material recogido se dona a la Asociación Sanfilippo de Euskadi, una entidad integrada por familiares y personas allegadas a niños y niñas afectados por esta enfermedad poco frecuente.
Desde el Ayuntamiento subrayan que la campaña une dos objetivos. Por una parte, fomenta el reciclaje y el aprovechamiento de un residuo de uso cotidiano. Por otra, canaliza la participación ciudadana hacia una causa solidaria vinculada a las familias que conviven con el síndrome de Sanfilippo y a las entidades que trabajan para mejorar el conocimiento de la enfermedad y apoyar a las personas afectadas.
Cuatro puntos para convertir un pequeño gesto en ayuda
Sopela dispone actualmente de cuatro contenedores grises personalizados para la recogida de tapones. Están ubicados junto a diferentes islas de reciclaje y distribuidos por varios puntos del municipio para facilitar la participación de vecinos y vecinas.
Uno de ellos se encuentra frente a la oficina de turismo, junto al Ayuntamiento. El segundo está situado en Larrabasterra, en la plaza Urgitxieta, junto a la oficina de la Mancomunidad de Uribe Kosta. El tercero se localiza en Arrietara, en el cruce de las calles Solondota y Arrietara.
El cuarto punto de recogida está junto a la playa de Atxabiribil, cerca de los contenedores soterrados y de la estación de autobuses. De esta manera, la campaña se mantiene presente tanto en las zonas más céntricas como en otros espacios habituales del día a día del municipio.
El funcionamiento de la iniciativa es sencillo. Los tapones depositados por la ciudadanía son recogidos para su posterior donación a la Asociación Sanfilippo de Euskadi. El Consistorio ha insistido, tras la muerte de Unai, en que la solidaridad sigue siendo necesaria y ha animado a mantener la colaboración con una iniciativa que continúa activa en el municipio.
Una enfermedad poco frecuente y de graves consecuencias
El síndrome de Sanfilippo es una enfermedad de acumulación lisosomal. Su origen está relacionado con la falta de determinadas enzimas, una alteración que provoca que diferentes materiales se acumulen en el interior de las células.
Este proceso tiene consecuencias especialmente graves en el organismo y afecta principalmente al sistema nervioso central. La enfermedad reduce de forma considerable la esperanza de vida de quienes la padecen, que en muchos casos fallecen durante la primera o la segunda década de su vida.
El apoyo a las familias afectadas y la difusión del conocimiento sobre esta enfermedad forman parte del trabajo que desarrolla la Asociación Sanfilippo de Euskadi. La entidad está formada por familias y personas cercanas a niños y niñas afectados y trabaja desde diciembre de 2013 junto a la Fundación Stop Sanfilippo, que desarrolla su actividad en el ámbito estatal.
Además, la asociación mantiene colaboración con el Hospital Universitario de Cruces en cuestiones relacionadas con la enfermedad y con las labores de difusión y concienciación.
La campaña de Sopela busca precisamente contribuir, desde el ámbito local, a ese trabajo colectivo. La recogida de tapones convierte un objeto habitual en los hogares en una forma de colaboración accesible para toda la ciudadanía.
La propuesta se mantiene así como una campaña abierta y permanente, sin necesidad de realizar una gran aportación individual para participar. Guardar un tapón y depositarlo en uno de los contenedores solidarios es el sencillo gesto que plantea la iniciativa.
Con esta acción, Sopela combina el componente medioambiental del reciclaje con una vertiente social destinada a apoyar la labor de la Asociación Sanfilippo de Euskadi. La campaña pretende demostrar que la suma de pequeñas acciones individuales puede convertirse en una colaboración colectiva de mayor alcance.
