Vizcaya

Andre y Juange Olmedo, los gemelos que llegaron hace 18 años de Paraguay a Lekeitio y acaban de competir en el Mundial de Skate: "Nos llaman los vascoguayos"

Juange y Andre Olmedo nacieron en Paraguay pero llevan 18 años en el País Vasco
Llegaron a Lekeitio en 2008 de vacaciones y se acabaron asentando en Euskadi, donde residen actualmente.. Redacción Euskadi
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BilbaoLos patinadores Andre y Juange Olmedo acaban de regresar a Euskadi tras participar en el Mundial de Skate, celebrado en Paraguay, y ambos ya han retomado sus rutinas habituales. Juange como monitor de tiempo libre en altura y Andre compatibilizando su trabajo en una tienda de productos deportivos con su profesión como “masajista y rehabilitador”.

Estos dos hermanos son la cara de uno de tantos deportes minoritarios: “Nadie vive del Longboard, es un deporte super caro”. Participar en el Mundial les ha supuesto un desembolso cercano a los 5.000 euros entre material, vuelos y estancias, pero poder competir en su país les ha compensado los sinsabores de un resultado que “no ha sido lo que esperábamos”.

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Al resto nos ha valido para conocer la historia de estos dos hermanos gemelos migrantes, que llegaron a Lekeitio en 2008, sin saberlo para quedarse. Aquí descubrieron, casi por casualidad, su pasión por este deporte, “extremo, muy peligroso e ilegal”, en el que descienden a velocidades de vértigo por carreteras de montaña, zigzagueando por curvas imposibles y solo protegidos por trajes especiales de cuero “similares a los que se usan en las competiciones de MotoGP”.

Uno de los Olmedo durante un descenso en el Mundial, en Paraguay
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Los puertos de Cantabria y “un montecito cerca de Barakaldo” son las pendientes con curvas y poco transitadas, en las que entrenan, siempre con compañeros que les dan cobertura y avisan de si sube un coche o una moto y "nos advierten de cuando la carretera se queda libre para poder bajar".

Montañas, mar y una lengua extraña

Con solo 14 años, los gemelos Juange y Andre Olmedo viajaron desde Limpio, un pequeño “pueblito rodeado de campo” en Paraguay, al País Vasco de vacaciones. Aquí llevaba dos años viviendo y trabajando su madre, “fue su regalo”. No imaginaban entonces, que aquel reencuentro con fecha límite de tres meses, iba a cambiarles la vida, tal y como la conocían. Andre y Juange se quedaron y recuerdan que el choque cultural fue “gigante” cuando llegaron a Lekeitio, “nos parecía que la gente hablaba raro, no les entendíamos nada”. En nada se parecía este municipio costero vizcaíno a su tierra, “alucinábamos con las montañas porque Paraguay es muy plano, núnca habíamos visto el mar…”, recuerda.

18 años después, ambos siguen residiendo en Euskadi, hablan euskera y se han ganado el sobrenombre de los gemelos ‘vascoguayos’. “Aprender euskera es infinitamente más difícil que patinar”, afirma contundente Andre que recuerda lo “duro” que fue empezar a estudiar con casi 15 años en la ikastola de Lekeitio, y eso que “nos recibieron con los brazos abiertos”, pero el idioma y el nivel, algo más alto que en la escuela de su país, les supuso un choque, que aún hoy recuerdan con nitidez. Pese a todo, ambos se relacionan con sus amigos en lengua vasca y Juange, que sigue residiendo en Lekeitio “habla euskera perfecto”. Tanto, que “muchos, hasta el Mundial, no sabían que eramos de Paraguay”, añade.

La primera vez que los Olmedo se subieron a una tabla fue precisamente allí, aunque fue en Lekeitio donde entraron en contacto con esta disciplina, en concreto, el Longboard de la mano de Germán Maneros y Markel. Los tiempos no han sido iguales para los dos hermanos. Juange fue “autodidacta” y aprendió a patinar, “viendo vídeos en Youtube”. Con su primer sueldo se compró su primera tabla y con el tiempo, logró que André cambiara el Atletismo por el Longboard, para disgusto de su madre que temía por la seguridad de sus dos hijos, hasta que se rindió a la evidencia de que este era “nuestro único vicio” y “nuestra pasión”.

Los dos compitieron durante unos años a nivel internacional y en 2018, lo dejaron para centrarse en sus profesiones y “porque es muy caro”. Como ejemplo, Andre detalla que un set de ruedas puede rondar los 120 euros y “en cada bajada hay que cambiarlas”.

Sin embargo, cuando la Confederación Paraguaya de Patinaje les contactó para proponerles integrar el equipo de siete patinadores, seis hombre y una mujer, que representaría a Paraguay en el Mundial no lo dudaron. “Estábamos oxidados, pero nos pusimos las pilas porque queríamos dar un poco de guerra”, admite Andre.

Los gemelos no han logrado colarse entre los 30 mejores, pero la experiencia puede haber supuesto el regreso de los ‘vascoguayos’ a la competición: “Espero que esta sea la primera de muchas más carreras”.