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La histórica mercería La Crisálida de A Coruña conserva más de 1.000 abanicos como los de 'La bola negra': "Guardados desde hace casi un siglo"

El propietario destaca que los abanicos forman parte de la historia cotidiana de A Coruña
El propietario destaca que los abanicos forman parte de la historia cotidiana de A Coruña. REDACCIÓN GALICIA
  • La histórica mercería coruñesa conserva más de 1.000 abanicos de los años 30 y 40 en su almacén de más de 300 metros cuadrados

  • Ramón Santos asegura que algunos ejemplares pueden comprarse por uno 40 euros y que todavía quedan “tesoros” por descubrir

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Los abanicos que viajaron desde A Coruña hasta el rodaje de 'La bola negra' a petición de su productora, no eran una excepción. En el almacén de La Crisálida, la histórica mercería de la calle San Andrés, todavía se esconden varios cientos de piezas similares que ni su propietario, Ramón Santos, ha tenido en sus manos. Algunas llevan décadas esperando a que alguien vuelva a descubrirlas y otras ni siquiera han salido de las cajas en las que permanecen guardadas desde hace casi un siglo.

Ramón Santos explica a Informativos Telecinco que en su almacén de unos 300 metros cuadrados hay más de 1.000 abanicos de distintas épocas. Entre ellos, muchos fueron fabricados durante los años 30 y 40, como los que la productora de La bola negra escogió para ambientar la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi.

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“No me dan las horas del día para hacer un recuento de todo lo que hay en el almacén”, confiesa este patronista reconvertido a mercero y creador de contenido. Y es que, en ese espacio anexo a la pequeña tienda coruñesa, todavía aparecen objetos que permanecían olvidados desde hace años que ni su propietario conoce. “Hay tesoros que tienen que esperar a ver la luz”, resume Ramón, quien los va desvelando de a poco en sus redes sociales.

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Más de 1.000 abanicos entre los tesoros de La Crisálida

El interés por estas piezas ha aumentado después de que varios de los abanicos de La Crisálida apareciesen en La bola negra. La productora se puso en contacto con el establecimiento coruñés porque necesitaba abanicos originales de los años 30 y 40 para recrear la época en la que transcurre parte de la historia. La respuesta estaba en el propio almacén. “La productora se puso en contacto con nosotros porque necesitaban abanicos de esa época y nosotros tenemos un gran catálogo”, explica Ramón.

Entre diez y doce piezas salieron de A Coruña para formar parte del atrezo de la película. Pero aquellos ejemplares son solo una pequeña muestra de la colección que conserva el negocio. “Hemos vendido muchísimos”, asegura Santos, que reconoce que todavía hay cajas de abanicos que ni siquiera ha tenido ocasión de abrir. “Hay cajas de abanicos que ni he abierto”, señala.

Entre ellos pueden encontrarse piezas de diferentes épocas y características. Algunos fueron fabricados hace casi un siglo y otros son ejemplares de mayor calidad que todavía pueden adquirirse en la mercería.

Abanicos de hace casi un siglo por 30 o 40 euros

Encontrar uno de estos objetos no implica necesariamente tener que pagar una gran cantidad de dinero. Ramón Santos calcula que un abanico de los años 30 o 40, pintado a mano, puede costar entre 30 y 40 euros. “No es un precio que diste mucho de un abanico actual de buena calidad”, explica. El propietario destaca además que estos objetos forman parte de la historia cotidiana de A Coruña. “Es algo típico de A Coruña, comprar un abanico para llevarse de recuerdo o regalar”, apunta.

La Crisálida mantiene así una parte de ese patrimonio comercial dentro de sus almacenes. Un fondo que no solo ha despertado el interés de los clientes habituales, sino también de una productora cinematográfica que buscaba objetos auténticos para trasladar al espectador varias décadas atrás.

La Crisálida conserva más de 1.000 abanicos en su almacén de A Coruña

Una mercería convertida en fenómeno en redes

El interés por los abanicos se suma al fenómeno que La Crisálida ha construido durante los últimos años en internet. El negocio, que cuenta con 84 años de historia, tomó un nuevo rumbo en 2019, cuando Ramón Santos asumió el relevo familiar. Lo cuenta así: “Por mi profesión (era patronista), era un cliente fiel de la mercería. Cuando me enteré que cerraba, fui para comprar algunas cosas y acabé comprando el local”, resume.

Con las dificultades propias del inicio de cualquier negocio Ramón Santos fue saliendo adelante y, tras la pandemia, se vio casi en la obligación de potenciar su presencia en redes sociales para generar tráfico y aumentar las ventas online. “Vimos que había que generar tráfico y lo hicimos, inicialmente, de manera autodidacta”, explica.

Pero cuando hizo falta crecer y expandir el negocio también en redes, Ramón fue valiente: “No tuve miedo a contratar personal: arriesgué, contraté y salió bien”

Y tan bien que el resultado ha convertido a esta pequeña mercería de la calle San Andrés en uno de los establecimientos gallegos con mayor comunidad digital, superada tan sólo por Zara (14,2 millones), el RC Celta de Vigo (10,3) y Bershka (4,3). Santos asegura que actualmente cuentan con 800.000 seguidores en Instagram y 1,2 millones en TikTok, mientras que la web del negocio recibe unas 25.000 visitas al mes.

“Las redes son un escaparate ideal”, afirma

El éxito digital también ha tenido repercusión en el establecimiento físico, aunque Santos destaca especialmente el crecimiento del comercio electrónico. La comunidad creada alrededor de los vídeos de la mercería comenzó con contenidos como los famosos unboxing o las búsquedas de botones entre las estanterías del almacén.

Ahora, esos mismos seguidores pueden descubrir también uno de los grandes tesoros que todavía conserva La Crisálida: más de un millar de abanicos entre los que se esconden piezas de hace casi un siglo.

Y el propio Ramón reconoce que probablemente todavía quede mucho por descubrir y mucho por crecer pero que haber llegado hasta donde han llegado ya es un logro importante: “Modestia aparte, hemos hecho bien nuestro trabajo”, asegura.