Discapacidad

Dani Blanco, el triatleta gallego de 16 años con autismo que no conoce la palabra rendirse: “Voy a correr por los niños”

El 8 de noviembre Dani no visibiliza solo el autismo, visibiliza la realidad de otros niños. CEDIDA
  • El joven correrá, el próximo 8 de noviembre, la Behobia-San Sebastián, para dar visibilidad a los cuidados paliativos pediátricos y recaudar fondos para la Fundación porqueViven

  • Tras encontrar dificultades para practicar atletismo, Dani logró integrarse en el club Fogar de Oleiros de triatlón y ahora afronta 20 kilómetros por una causa solidaria

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A Dani siempre le dijeron que no valía para el deporte, pero gracias a su tenacidad (y a la ayuda incansable de sus padres) nunca dejó de intentar encajar en algún grupo normotípico que le permitiera practicar una actividad física. Tras probar suerte (sin éxito) en algunos clubes de atletismo de su entorno, y desoyendo las palabras de cuantos lo animaban a cesar en su empeño, este joven de Oleiros (A Coruña) diagnosticado de autismo en grado 3, lo intentó en el club Fogar, que le abrió sus puertas y lo integró en el equipo de triatlón. “Nunca he trabajado con niños con discapacidad ni con autismo, pero algún día tiene que ser la primera vez”, les dijo el entrenador a sus padres, abriendo un mundo de posibilidades para el propio Dani y su familia y para el propio Dani.

“Él se tiene que esforzar el triple”, cuenta su madre a Informativos Telecinco, “pero lo hace y no se rinde”, añade. Dani practica escalada, entrena con su equipo de triatlón, y desde hace unos meses, se prepara con su padre para correr los 20 kilómetros de la Behobia-San Sebastián, una carrera con más de cien años de historia que hará con una motivación muy especial: dar visibilidad a los menores con enfermedades incurables y recaudar fondos para la Fundación porqueViven, que ofrece atención integral especializada a estos niños y a sus familias, tanto en casa como en el hospital.

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Ahora es Dani el que ayuda a los demás

“Es un corredor de fondo, también en la vida”, explica Patricia quien, junto a su marido y padre de Dani, ha acompañado a su hijo en un camino marcado por las dificultades para encontrar su sitio en el deporte, y lo han conseguido con creces.

El camino ha exigido paciencia. Hay conceptos que le cuesta comprender y que otros niños captan con mayor rapidez, pero actualmente entrena con su grupo sin apoyos específicos adicionales más allá de su entrenador. La experiencia le ha permitido aprender, divertirse, compartir objetivos con sus compañeros y avanzar en su integración social, casi nada.

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Esta iniciativa fue un reto más. Surgió después de conocer la historia de Pablo Núñez, un joven de Brión (A Coruña) de 19 años que lleva desde los 5 años en coma vegetativo, tras ser atropellado. “Nos conmovió”, explica Patricia, “así que decidimos participar en la carrera por esa causa solidaria: para dar visibilidad a su caso y al de todos los niños que necesitan cuidados paliativos”, concisa.

Dani también tiene claro el motivo de su esfuerzo. “Voy a correr por los niños”, comenta entusiasmado en su entorno. Una motivación que le hace especialmente feliz: “Para él no hay mayor satisfacción que sentirse útil. Está tan acostumbrado a que lo ayuden a él siempre que se siente muy realizado ayudando él”, desvela su madre.

Ganar es cruzar la meta

La Behobia-San Sebastián supondrá un nuevo desafío para este joven deportista. Los 20 kilómetros pondrán a prueba su resistencia, aunque para su familia el éxito no depende del cronómetro ni de la posición en la clasificación: “Para Dani ganar es cruzar la meta”, afirma su madre. Lo importante es completar el recorrido y contribuir a que otros menores y sus familias reciban la atención que necesitan, así que el reto es ideal para él.

Con su participación, la familia busca acercar a la sociedad la realidad de los cuidados paliativos pediátricos y las necesidades de quienes conviven con enfermedades incurables. Una causa que Dani ha hecho suya y que le ha permitido pasar de recibir ayuda a poder ofrecerla y sentirse más realizado que nunca.