Jubilación

Un jubilado de Miño, A Coruña, crea un andador eléctrico con un patinete 'hoverboard': “Son cosas que sueñas en la cama”

La jubilación no ha frenado el ingenio de este jubilado de Miño, A Coruña
La jubilación no ha frenado el ingenio de este jubilado de Miño, A Coruña. CEDIDA
  • Este vecino de Miño ha adaptado un patinete eléctrico a un andador y ha causado furor en la comarca

  • Su nueva creación se suma a otros inventos caseros con los que demuestra que la jubilación no ha frenado su ingenio

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José Luis Martínez es un hombre de pocas palabras, pero un manitas en toda regla. A sus 73 años, este vecino de Miño (A Coruña) no necesita grandes discursos para demostrar de lo que es capaz: basta con echar un vistazo a sus inventos. El último es un andador al que ha acoplado un hoverboard eléctrico, una creación que, según confiesa, ha requerido numerosas pruebas hasta dar con el equilibrio necesario. Hemos hablado con él y, entre explicaciones técnicas y respuestas concisas, deja claro que la jubilación no ha frenado su ingenio: “Me viene bien estar activo”, resume.

Maquinista de obras públicas durante buena parte de su vida, José Luis está jubilado, pero no ha dejado atrás su habilidad para trabajar con herramientas, motores y todo tipo de mecanismos. Se define como “un manitas” y asegura que muchas de sus ideas aparecen cuando está descansando: “Son cosas que sueñas en la cama”, cuenta sobre unos inventos que nacen de la curiosidad y de las ganas de mantenerse activo.

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El nuevo andador forma parte de una serie de adaptaciones que ha realizado por entretenimiento. El propio José Luis aclara que no están concebidas para que otras personas las utilicen como vehículos, sino como una manera de experimentar y divertirse con sus propias creaciones.

La construcción de este dispositivo no ha sido tan sencilla como pensaba en un primer momento y requirió de algunos ensayos para controlar su empuje: “Tuve que hacer muchas pruebas. Haces una y no va bien, haces otra y otra… hasta que consigues el contrapeso que necesitas porque tiene mucho reprís”, confiesa, al tiempo que añade, para nuestra tranquilidad, que siempre va con casco por precaución.

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Del carrito de la compra motorizado a una silla de ruedas eléctrica

El andador no es la primera creación con la que José Luis ha llamado la atención en Miño. Hace dos años, este jubilado ya sorprendió al instalar el motor de un coche infantil teledirigido en un carrito de la compra. El resultado fue un vehículo capaz de acompañarlo hasta el supermercado y facilitarle el regreso a casa incluso cuando llevaba la compra cargada, que se hizo viral.

“Yo voy caminando y él va a mi lado. Cuando lo necesito, lo agarro para que cambie de dirección”, explicaba sobre aquel invento al que puso el nombre de Ernesto en agradecimiento a un vecino que le ayudó con las primeras conexiones eléctricas, explicaba entonces en La Voz de Galicia.

También adaptó un patinete eléctrico a una silla de ruedas convencional. La modificación permite utilizarla de distintas maneras: de pie sobre el patinete, para ayudar a empujarla, o sentado, manejándola como si fuera un pequeño vehículo. José Luis decidió conservarla preparada por si alguien, o él mismo, aquejado de Párkinson, la necesitaba en algún momento.

A esta colección se suma un pequeño kart fabricado con madera y materiales reciclados, incluido un asiento procedente de otro carrito de la compra. Lo bautizó como Salvador, en homenaje a otro amigo que le ha echado una mano.

“Me viene bien estar activo”

Las ideas de José Luis no se limitan a la mecánica. Su experiencia profesional con maquinaria pesada y su facilidad para reparar objetos le han permitido convertir el tiempo libre en una sucesión de proyectos caseros o reparaciones que surgen en su propio hogar o el de algún vecino. A menudo, además, sus inventos tienen un componente práctico, que lo mantienen ocupado y que llaman la atención de los medios de comunicación.

Su mujer también conoce bien esa faceta inquieta. “Ya no me pide nada porque siempre me anticipo yo a lo que necesita”, comenta entre risas.

Aunque siempre parece haber un nuevo proyecto esperando, el propio inventor reconoce que el ritmo no puede ser infinito. A la pregunta de si tiene pensado construir algo más, responde con naturalidad: “Son muchos inventos ya, no me da más la cabeza”, sostiene, aunque sospechamos que seguramente algún artilugio curioso vuelva a aparecer en sus sueños y se materialice al levantarse de la cama.