Carmela, asistente personal de una joven en silla de ruedas, denuncia los obstáculos e insultos que sufre al subir al bus: “Tengo miedo por Saray”
Es la asistenta personal de Saray, una estudiante de Medicina de 20 años que utiliza silla de ruedas al tener reconocida una discapacidad del 75%
Denuncia que los coches aparcados en la parada de la Intermodal les impiden acceder al autobús y reclama medidas al Concello y a Tussa
Cada domingo, después de pasar el fin de semana con su familia en Ourense, Saray Taboada, como otros cientos de estudiantes de la USC, regresa a Santiago de Compostela para retomar sus clases en la universidad. Pero hay una salvedad que hace única su vuelta: esta estudiante de Medicina de 20 años, tiene que esperar una media de 15 minutos desde que llega el bus a la parada para poder subirse, debido a que muchos conductores incívicos ocupan con sus vehículos el espacio reservado para su silla de ruedas.
Carmela Fernández, su asistenta personal explica a Informativos Telecinco que si el autobús no se aproxima correctamente a la acera, no le puede poner la rampa de acceso y subir con seguridad y es una situación que le provoca mucha ansiedad a ambas ya que en muchas ocasiones tienen que enfrentarse a los conductores y recibir insultos y descalificaciones: “Nos sentimos muy solas con este tema”, lamenta la asistenta y amiga de Saray.
Carmela, que lleva dos años acompañando a la joven, teme que alguno de estos episodios pueda acabar en una agresión y ambas tienen miedo de que les pase algo la una a la otra: “Saray teme que algún día me pase algo en alguna discusión, y yo tengo miedo por ella”, explica a la web de Informativos Telecinco.
El problema se repite, cada domingo, en la parada situada a la salida de la estación Intermodal de Santiago, cuando Saray regresa desde Ourense y necesita coger un autobús urbano para dirigirse a su residencia en el Burgo das Nacións. El resto de la semana se desplaza en su silla de ruedas eléctrica desde la residencia en la que vive hasta la Facultad de Medicina, pero Carmela no lo ve como una lucha egoísta por un momento puntual si no solidarizándose con todas las personas que pueden verse en su misma situación: “No quiero una solución para un momento, pido una solución para todas las personas que van en silla de ruedas: no se puede invadir esa zona con los coches”, insiste.
Quince minutos de espera y una discusión
El último incidente se produjo durante el puente del Pilar, cuando ambas se disponían a coger un autobús de la línea 6 en dirección a San Roque. Varios vehículos particulares ocupaban la parada e impedían que el autobús se acercase lo suficiente a la acera.
La rampa que permite acceder al vehículo no es automática, sino que debe colocarla Carmela. Para que Saray pueda subir, el autobús tiene que detenerse en el lugar adecuado. Si queda más adelante, la joven se encuentra con un escalón que no puede salvar con su silla de ruedas.
“El día del vídeo llevábamos 15 minutos esperando a que los coches despejaran la parada para poder subir al bus”, relata. Durante ese tiempo, la situación se fue complicando. Según su testimonio, el conductor del autobús le indicó que se dirigiese a los propietarios de los vehículos para pedirles que los retirasen pero muchos hicieron caso omiso.
“Yo no estoy ahí para organizar el tráfico de la ciudad”, protesta Carmela, que asegura que acabó recibiendo insultos. También recuerda que un pasajero cuestionó que estuviesen reclamando el espacio necesario para acceder al autobús: “Nos dijo que por qué no nos íbamos andando en vez de montar este pollo y nadie le dijo nada”, denuncia.
La asistenta lamenta especialmente la falta de reacción ante una situación que, insiste, afecta a un derecho básico: “Ven a una niña de 20 años en silla de ruedas y no les da ni pena, me conmueve”, asegura. También critica la actitud que atribuye a algunos conductores: “Ni me miran a la cara, pasan de mí”, detalla.
“Es una situación que me produce mucha ansiedad”
Carmela explica que durante el curso pasado los problemas llegaron a producirse prácticamente cada semana. En varias ocasiones intentó recurrir a la Policía Local, aunque asegura que no siempre obtuvo respuesta y cuando sí la obtuvo fue para decirle que estaban “muy ocupados con casos de violencia de género”, explica. Finalmente, trasladó la situación a la alcaldesa de Santiago y consiguió que le asegurasen contar con apoyo policial.
Sin embargo, esa ayuda ya no está disponible, según relata. El incidente del pasado domingo ha vuelto a generar preocupación después de un inicio de curso sin episodios similares.
“Es una situación que me produce mucha ansiedad”, reconoce. Su temor no se limita a tener dificultades para subir al autobús: también le preocupa que las discusiones con otros ciudadanos puedan ir a más. “Saray teme que algún día me pase algo”, insiste.
La joven tiene una discapacidad reconocida del 75% debido a una enfermedad rara, una distrofia muscular de cintura tipo 2C o R5. Según la información facilitada por Carmela, hay solo cinco casos de esta enfermedad en España.
La trabajadora recuerda que Saray necesita poder utilizar el transporte público sin depender de que otros ciudadanos decidan respetar o no el espacio de la parada: “Es su derecho, no caridad”, relata.
Reclama cámaras y un protocolo para garantizar la accesibilidad
Ante la repetición de estos episodios, Carmela pide al Concello de Santiago que adopte medidas permanentes para impedir que los vehículos particulares bloqueen la parada de la Intermodal. Entre sus propuestas está instalar una cámara que permita identificar y sancionar a quienes estacionen indebidamente.
También dirige sus peticiones a Tussa, la empresa municipal de transporte urbano, a la que solicita un protocolo de actuación que garantice el acceso de las personas con movilidad reducida y establezca cómo deben responder los conductores cuando la parada está ocupada.
Carmela asegura que, en los dos cursos que lleva acompañando a Saray, solo dos conductores se han bajado para ayudarla. Por eso insiste en que no basta con disponer de autobuses adaptados si después no pueden detenerse en condiciones adecuadas para que los pasajeros accedan a ellos.
Raxoi retoma el apoyo policial tras la denuncia
El Concello de Santiago, según publica El Correo Gallego, ha dado instrucciones para que la Policía Local vuelva a controlar la parada de la Intermodal a partir de este domingo y preste apoyo a Carmela y Saray. La medida recupera un dispositivo que ya estuvo activo durante el curso pasado, después de que la asistenta de la estudiante denunciase en varias ocasiones los problemas que sufrían para acceder al autobús urbano por la presencia de coches particulares. Ambas agradecen la respuesta municipal, aunque insisten en que su denuncia busca también concienciar a los conductores sobre las dificultades que estas situaciones generan a las personas con movilidad reducida.