Marruecos vota en unas elecciones parlamentarias marcadas por el desencanto de los jóvenes y la crisis en Ceuta

Marruecos vota al jefe del Ejecutivo.. REUTERS
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Marruecos celebra sus elecciones parlamentarias, este miércoles, con la alta abstención flotando sobre las urnas. Las autoridades marroquíes temen que los datos de los que no votan reflejen el estado general de sus ciudadanos. Entre los jóvenes reina el desencanto ante la falta de oportunidades, que les lleva a huir de la política, pero también del país, como demuestra la entrada masiva en Ceuta. Ayuf, uno de los que llegó a nado en la entrada masiva de finales de julio y regresó nos cuenta que muy pocos de su generación confían en algún cambio positivo tras las elecciones.

"Todos aquí saben, nos confirma Yusuf, otro de los ciudadanos marroquíes que votan este miércoles, que los asuntos importantes no los deciden ni el Parlamento ni el Gobierno, sino el círculo cercano al monarca.

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El desencanto es especialmente palpable entre las generaciones más jóvenes, algo claramente visible en las citadas manifestaciones --encabezadas por la conocida como Generación Z-- y en la entrada irregular masiva de personas en Ceuta, que se saldó con la muerte de cerca de 140 personas a ambos lados de la frontera y ha tensado las relaciones bilaterales

La última aparición de Mohamed VI ha reavivado las especulaciones sobre su delicado estado de salud y sobre los movimientos palaciegos que conllevaría la llegada al trono del heredero, Moulay Hassan, de 23 años. Llama la atención que el líder de uno de los principales partidos es también el presidente de la Federación de Fútbol.

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Fouzi Lekjaa, que se afilió hace apenas dos meses al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), aliado en el actual Gabinete de coalición, promete a los marroquíes miles de millones para concluir las infraestructuras de cara al Mundial de fútbol de 2030 que Marruecos organizará junto a España y Portugal, el objetivo prioritario que la final se dispute en Casablanca.

Esta votación es considerada un importante termómetro del pulso de las sociedad marroquí, especialmente ante las protestas antigubernamentales de 2025 por el deterioro o escasez de servicios públicos, que fueron las de mayor seguimiento en el país africano desde las que sacudieron la región del Rif entre 2016 y 2017.

El nuevo jefe del Gobierno saldrá del partido más votado en estos comicios y será nombrado por el rey Mohamed VI para que forme un ejecutivo por cinco años.

Estas elecciones legislativas se celebran con el desempleo y los precios al alza, en medio de desigualdades y del descontento generalizado entre sus jóvenes, que solo ven como vía de escape la emigración a Europa.