Los drones ucranianos vuelan a ciegas tras los bloqueos intermitentes de las señales de satélites que les guían contra objetivos rusos

Los drones ucranianos que interceptan los ataques rusos pierden la conexión con los satélites GPS al superar determinada velocidad
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Los problemas de Ucrania para defenderse de la última oleada de ataques rusos se han visto agravados por las limitaciones impuestas al sistema Starshield, la versión militar de la red satelital Starlink utilizada por sus Fuerzas Armadas. Según denuncian las autoridades ucranianas, las restricciones han afectado especialmente a los drones empleados para atacar objetivos en territorio ruso.

Ucrania duda del apoyo de Estados Unidos
En los últimos días, varios operadores han detectado que los drones pierden la conexión durante intervalos de entre 10 y 20 segundos cuando alcanzan velocidades de entre 110 y 120 kilómetros por hora. La incidencia, que se habría producido sin previo aviso, ha obligado a abortar misiones y, según fuentes ucranianas, está costando vidas en el frente.
Starshield, la tecnología responsable de estas comunicaciones, está bajo control del Gobierno de Estados Unidos. De ahí que en Ucrania haya surgido la pregunta de si las limitaciones responden a una decisión deliberada y, en última instancia, a una orden del presidente estadounidense, Donald Trump.
La situación llega en un momento especialmente delicado para Kiev, en plena intensificación de los ataques rusos. Ucrania reclama la restitución completa del servicio y el fin de las restricciones de velocidad que afectan a sus drones, especialmente a los interceptores capaces de alcanzar los 300 kilómetros por hora y utilizados para neutralizar objetivos enemigos.
El malestar crece entre las unidades desplegadas en el frente, donde varias brigadas se han visto obligadas a cancelar operaciones. A ello se suma la sospecha de que también existen deficiencias en la información de inteligencia que Washington facilita a Kiev para alertar a la población sobre posibles ataques.
Las autoridades ucranianas denuncian que la reducción de la información recibida desde Estados Unidos limita su capacidad de respuesta ante los bombardeos rusos.
Por su parte, Elon Musk sostiene que el problema no depende de su empresa, sino del Gobierno estadounidense, responsable del control de Starshield. Sin embargo, el empresario ha alimentado la polémica con mensajes en los que afirma que "ha llegado el momento de que Zelenski se marche".
La controversia coincide con el acuerdo alcanzado por Trump con Vladímir Putin para la compra de diésel ruso. Según sus defensores, la medida busca contener el elevado precio de los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre. Una subida de precios que sus críticos vinculan a la guerra contra Irán impulsada por el propio presidente estadounidense.
Varios líderes europeos criticaron este jueves el nuevo acercamiento de Trump a Rusia. También el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que se trata de un error y lamenta que Estados Unidos elija "el bando equivocado" de forma reiterada.
Tras el fracaso de la tregua promovida por la Casa Blanca para proteger las instalaciones energéticas, Zelenski ha ordenado reanudar los ataques contra las refinerías rusas.
