Las protestas por el elevado coste de la vida y los bajos salarios se extienden por Europa: el 80 % de los detenidos en Milán son menores

Grupos de jóvenes manifestantes asaltan una comercio en Milán, Italia. Imagen: Europa Press / Vídeo: Informativos Telecinco
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Las multitudinarias protestas en Francia por el elevado coste de la vida y los bajos salarios se han replicado en otros países europeos dejando imágenes de inusitada violencia y cargas policiales desmedidas. Un ejemplo de este contagio lo hemos visto especialmente en Italia, donde las autoridades destacan un dato llamativo: el 80 % de los 270 manifestantes trasladados a comisaría durante los disturbios de Milán son menores de edad.

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Las calles de Albania también han vivido una jornada de caos

La capital lombarda vivió una nueva jornada de violencia urbana protagonizada por grupos de jóvenes que descargaron su ira contra numerosos establecimientos comerciales. Varios comercios fueron asaltados y saqueados, especialmente tiendas de ropa de marcas reconocidas. Los manifestantes también irrumpieron en supermercados, de donde sustrajeron mercancías antes de abandonar los locales.

Los actos vandálicos se extendieron además a otras ciudades del norte de Italia, como Turín y Bolonia, en una escalada de tensión que culminó un fin de semana marcado por las protestas frente a la emblemática catedral de Milán. Los participantes denunciaban el encarecimiento del coste de la vida y la pérdida de poder adquisitivo derivada de los bajos salarios.

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Mientras tanto, en Albania, la situación continuaba deteriorándose. La capital, Tirana, afrontaba este lunes su quinto día consecutivo de disturbios. El centro de la ciudad ofrecía la imagen de una zona de conflicto, con calles cubiertas de adoquines arrancados y restos de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Las protestas comenzaron impulsadas por estudiantes, pero con el paso de los días se han sumado otros colectivos sociales que reclaman la dimisión del Gobierno. Sin embargo, el primer ministro albanés rechazó cualquier posibilidad de negociación con quienes calificó de agitadores responsables de los disturbios.

La escalada de violencia alcanzó su punto más crítico durante la noche, cuando los enfrentamientos desembocaron en el incendio del Tribunal Supremo de Tirana, un edificio que acabó envuelto en llamas.