30 años después, la huella de la tragedia continúa presente en Chernóbil
El accidente nuclear de Chernóbil tuvo lugar en la central Vladímir Ilich Lenin el 26 de abril de 1986. Todo surgió a raíz de un experimento en el que se quería comprobar si las turbinas podrían generar la energía suficiente para que las bombas de refrigeración siguieran funcionando si algo fallaba. Pero la prueba se truncó y los materiales radiactivos que se liberaron fueron 500 veces mayores a los que generó la bomba atómica de Hiroshima. La catástrofe fue de tal magnitud que se convirtió en el accidente nuclear más grave del mundo.
30 años más tarde, las secuelas sobrevuelan los paisajes fantasmagóricos de Chernóbil, marcan a los habitantes de la zona y los horrores del accidente nuclear se mantienen imborrables en nuestra memoria.
Un experimento causó la catástrofe
Escuelas desoladas, hospitales devastados y ciudades fantasmas, es todo lo que queda de la peor catástrofe nuclear de la historia. Uno de los reactores de la planta nuclear de Chernóbil colapsó y causó una explosión nuclear de una región ucraniana, que solo es una sombra de lo que fue.