La inspiradora vida de Esteban Cichello: De vivir sin agua ni luz a impartir clases en Oxford

Esteban Cichello Hübner
  • Esteban Cichello creció en un rancho con suelo de tierra en condiciones de extrema pobreza

  • Estudió cinco carreras, viajó por todo el mundo y aprendió a hablar siete idiomas

  • Más de 20 años como profesor en la institución más prestigiosa del mundo

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La historia de Esteban Cichello Hübner es tan inspiradora que parece sacada de una película. Creció en unas condiciones de pobreza extrema con su madre en un rancho de Buenos Aires (Argentina) con suelo de tierra, sin luz ni agua, cocina o baño. Sin embargo, nunca claudicó ante la adversidad ni dejó de estudiar. Con el tiempo llegó a ser profesor de la Universidad de Oxford, donde trabaja desde hace más de 20 años. Hasta llegar ahí pasó por varios oficios, entre ellos recolector agrícola y albañil en Japón, viajó a 82 países, estudió cinco carreras y aprendió a hablar siete idiomas.

Nació en La Falda, a 70 kilómetros de la Ciudad Córdoba. Allí vivió un tiempo, antes de partir hacia Buenos Aires junto a su madre, quien decidió alejarse de su marido después de un episodio de violencia de genero. La casita cómoda de La Falda poco tenía que ver con el rancho precario en medio de los pastizales al que se mudaron. Un cuadrado de seis metros por seis, con suelo de tierra y chapas como techo, era su nuevo hogar. Su infancia ahí fue dura, pero, a pesar de todas las carencias materiales y de los golpes demasiado temprano de la vida, nunca le faltaron las ganas de progresar, desarrollarse y formarse. "Lo único que hacía era aprender, estudiar, leer. No tenía nada para entrenarme", recuerda en declaraciones a 'Forbes'.

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Comenzó a trabajar desde muy niño, a los nueve años, en una despensa, limpiando las heladeras, cargando cajas y envolviendo huevos con papel de periódico, mientras avanzaba en el colegio. Siempre fue un enamorado de los idiomas. Por eso, cuando tuvo algo de dinero se compró su primer diccionario en inglés.

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Cichello confiesa que su profesor de Geografía le trasladó uno de sus mayores sueños, que era viajar por el mundo. Después de conocerlo tomó esa idea como bandera y recorrió distintos lugares conociendo nuevas culturas. En un principio su sueño era irse a Israel, "así que dejé mi trabajo de recepcionista en un centro de esquí en Las Leñas y me fui a recoger palta, estuve en un gallinero y hasta dormí un mes en la playa hasta cobrar mi primer sueldo".

Logró asentarse cuando consiguió un puesto en un hotel, donde pidió trabajar turno noche para estudiar hebreo. Tiempo después, después mucho sacrificio, fue recibido con honores en la Universidad Hebrea en Jerusalén, donde estudió la carrera de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas.

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El sueño de estudiar en la mejor universidad del mundo

Su vida cambió cuando llegó a Gran Bretaña y conoció Oxford. "Acá quiero estudiar. Siempre hay que anhelar lo mejor. Nunca pichulear, la vida es muy corta. Yo deseaba seguir estudiando y entrar a la mejor universidad del mundo", decía. Mandó solicitudes a las mejores universidades del planeta. Y cuatro de ellas le aceptaron: Cambridge, Johns Hopkins, Stanford y la tan deseada Oxford. El problema estaba en lo económico: "Necesitaba 11.000 libras esterlinas. Y no tenía ni una".

Después de estar por Japón y París, recibió una llamada del British Council para otorgarle una beca para la Universidad de Cambridge. Él, testarudo, quería ir a Oxford. Así que se atrevió y pidió una reunión con el comité de becas del British Council, viajó a Londres y los convenció para que le dieran una beca para Oxford. Finalmente logró su objetivo. Terminó estudiando tres carreras allí sin jamás pagar una libra esterlina, se convirtió en profesor de la institución más prestigiosa del mundo y dirigió varios de sus programas.

Ha estudiado cinco carreras, habla español, inglés, francés, italiano, portugués, alemán, hebreo y árabe; y ha viajado a más de 80 países. Incluso se convirtió en el hombre que llevó a Diego Armando Maradona a Oxford para que diera una charla. "Siempre me inspiré en él, porque salió de una villa y logró su sueño".

Firme defensor de la cultura del esfuerzo

"Yo soy un soñador y me interesa el mensaje que les damos a los chicos que tienen sueños. Yo les digo a ellos que sueñen y que hagan lo posible para lograrlo. Sin sacrificio no hay beneficio. Prepárense, trabajen con perseverancia y estén preparados para el futuro", aconseja a las futuras generaciones.

A mis alumnos les digo que hay que estudiar varias carreras. Nadie sabe cuáles serán los empleos del futuro. Se tienen que reciclar, prepararse y estar listos para cambiar. Tienen que tener un objetivo claro y acostumbrarse a fracasar y levantarse otra vez", añade. Para Cichello, "pensando en positivo ya se tiene la mitad del camino hecho". Por eso, recomienda dedicarle siempre un tiempo a la espiritualidad, a la meditación. "No podemos vivir en un mundo material (...) La pobreza fue mi riqueza, yo me siento una persona súper rica. Porque rico no es quien más tiene sino quien menos necesita (...) Y yo necesito muy poco para ser feliz”.