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El momento en que un prototipo de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín colapsa en plena prueba de levantamiento de peso y acaba en camilla

El momento en que un prototipo de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín colapsa en plena prueba de levantamiento de peso y acaba en camilla
Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín c. Europa Press
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PekínEl avance de la tecnología continúa abriéndose paso en una era en la que no es solo la inteligencia artificial la que lo eclipsa todo. También el campo específico de la robótica, que además se nutre de ella, está dando literalmente pasos hacia adelante para deslumbrar al mundo. Todo, eso sí, con la debida cautela, porque por muchas capacidades que demuestren las últimas creaciones no están exentos de graves fallos y considerables problemas, como se está demostrando en los Juegos Mundiales de Robots Humanoides celebrados en Pekín, donde se están viendo manifestaciones tan increíbles como hilarantes en la puesta a prueba de sus capacidades.

En el lugar, como si de una película de ciencia ficción o de una realidad distópica se tratase, a los robots les han puesto a practicar gimnasia artística, a hacer carreras de obstáculos, jugar al fútbol o al ping-pong, además de a practicar kickboxing, en una exhibición que a algunos naturalmente les despertará una creciente preocupación sobre algunos de los usos que se les pueda llegar a dar.

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Los robots de los Juegos Mundiales de Pekín, contra el peso de la cruda realidad

En la segunda edición del evento que se celebra, un robot humanoide llegó incluso a romper el récord de Usain Bolt en los 100 metros lisos, haciendo la prueba en tan solo 9,39 segundos, superando así la marca del récord mundial humano del jamaicano, registrada en 9,58. El hito, celebrado especialmente por todos los apasionados de la robótica, que ya ‘son legión’, no enmascara, no obstante, la retahíla de complejidades de muchos de los prototipos y creaciones dispuestas en el lugar, que por otro lado, y en contraposición, lo que evidencian también son multitud de problemas de fiabilidad.

Aunque exhibiciones como la de los 100 metros lisos muestran las posibilidades de unas máquinas a las que ‘no les falta la respiración’, la realidad es que sí les falla a menudo la propia ingeniería: sus piezas, su suministro de energía, la coordinación de sus movimientos, las estimaciones y los cálculos de los obstáculos de su entorno, la arquitectura de sus elementos, sus chips, sus materiales… No son infalibles ni están plenamente desarrollados. Lo prueba ‘el otro Mundial’ de estos Juegos, como ha sido el de las caídas fortuitas, con momentos tan cómicos que han convertido el evento en viral también por las situaciones que se han visto.

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Ejemplo de esto último, entre otros tantos, ha sido el de un robot que, en plena prueba de levantamiento de peso, sucumbió a la realidad de no ser capaz de remontar el reto de sostener una barra olímpica ligeramente cargada sin salir ‘indemne’.

Captado por todas las cámaras del lugar, la secuencia concretamente registró cómo el robot humanoide se disponía a hacer lo que sería un press militar de hombro de pie cuando, sin haber hecho el recorrido de extensión completo, le entró un tembleque que acabó con la barra volando por los aires y el prototipo avanzando como si le acabase de dar ‘un espasmo muscular’ por todo su inerte circuito…

¿El resultado? Acabó tropezando con la barra, que apenas estaba cargada con un disco en cada lado, y se dio de bruces contra el suelo. Aunque no solo acabó ahí, porque añadiendo más instantes para la reflexión instantáneamente entraron en escena varios operarios para ‘auxiliar’ al robot y llevárselo en camilla.

Esta última escena, además, se ha visto en otros momentos de estos Juegos Mundiales de Robots Humanoides en Pekín, donde muchos de los prototipos han demostrado también ser incapaces de echar el freno en muchas de las pruebas realizadas. Aunque por un lado despiertan asombro, por otro generan inquietud. Como con la IA, qué uso se les puede dar y cuál no debería aplicarse es una cuestión crucial.