La ley establece responsabilidades y posibles sanciones cuando un perro muerde a una persona
Cuando un perro muerde a una persona, su responsable puede tener que responder por los daños ocasionados, aunque no implica automáticamente una multa o un delito
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MadridAunque muchas lesiones provocadas por perros suelen ser leves, otras pueden requerir tratamiento médico e incluso dejar secuelas. Cuando pasa algo así surge la duda sobre quién debe responder legalmente por lo que ha pasado.
En España, la legislación establece una responsabilidad específica por los daños ocasionados por animales y, además, existen normas de bienestar animal, ordenanzas municipales y una regulación especial para los perros que son considerados potencialmente peligrosos.
Sin embargo, también conviene evitar una idea errónea: que un perro muerda a una persona no quiere decir automáticamente que su propietario vaya a recibir una multa concreta ni que haya cometido un delito. Las consecuencias van a depender de la forma en la que ocurrió el incidente, quién tenía al animal bajo su control, qué daños produce y si se incumplió alguna obligación legal.
El Código Civil establece quién es el responsable por los daños
El punto de partida está en el artículo 1905 del Código Civil, que establece que el poseedor de un animal, o quien se sirve de él, responde de los perjuicios que cause, incluso aunque el animal se extravíe o se escape. La norma contempla únicamente dos excepciones expresas: que el daño proceda de fuerza mayor o de culpa de la propia persona que lo sufrió.
Esto supone que no siempre es necesario demostrar que el propietario actuó deliberadamente de forma negligente para poder reclamar los daños. Por otro lado, la norma también habla del “poseedor” del animal, por lo que la responsabilidad no tiene por qué recaer necesariamente sobre quien aparece como titular del perro si, en el momento de los hechos, estaba bajo el control de otra persona. Cada situación debe estudiarse individualmente.
Que el perro se escape no elimina la responsabilidad
Uno de los detalles más relevantes de este artículo es que contempla expresamente el supuesto en el que el animal se escape o se extravíe. Imaginemos por un momento que un perro sale de una casa porque alguien se deja la puerta abierta, llega a la calle y muerde a un peatón. El simple hecho de que el animal estuviera fuera del control de su responsable en ese momento concreto no elimina automáticamente la responsabilidad civil.
Esta previsión encaja además con la Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que obliga a ejercer sobre los animales una vigilancia adecuada y evitar su huida. De la misma forma que establece que deben mantenerse correctamente identificados y localizados conforme a la normativa vigente.
Una mordedura no equivale automáticamente a una multa
Este es uno de los matices más importantes. No existe en la legislación estatal una única tarifa que marque cuál es la multa si un perro muerde a alguien. La situación es bastante más compleja.
Puede haber responsabilidad civil, destinada a reparar económicamente los daños. Por otra parte, puede existir una responsabilidad administrativa si el incidente se produjo mientras se incumplían obligaciones establecidas por la legislación estatal, autonómica o municipal. Además, hay que saber si el animal tenía que estar sujeto, si se encontraba en un lugar donde podía estar suelto, si su responsable incumplió sus obligaciones de vigilancia o si se trataba de un perro sometido a requisitos especiales.
La Ley 7/2023 establece con carácter general sanciones que van desde el apercibimiento o multas de 500 a 10.000 euros para la infracciones leves, de 10.001 a 50.000 euros para las graves y de 50.001 a 200.000 euros para las muy graves. Pero estas cantidades no deben ser interpretadas como la “multa por morder”: primero hay que saber qué pasó para establecer qué infracción concreta se ha cometido y cómo está tipificada.
Además, una mordedura puede tener causas muy distintas: miedo, dolor, protección de recursos, estrés, una situación de amenaza o un problema de comportamiento. Saber qué pasó es importante para reducir el riesgo de que vuelva a pasar.
Los perros potencialmente peligrosos tienen requisitos adicionales
La situación es distinta cuando interviene un animal sometido al régimen jurídico de los perros potencialmente peligrosos (PPP). La Ley 50/1999 establece una regulación específica para estos animales y exige, entre otras cuestiones, una licencia administrativa y un seguro de responsabilidad civil por los daños a terceros.
Su normativa de desarrollo establece además medidas concretas de seguridad cuando se encuentran en lugares o espacios públicos, como el uso de bozal apropiado y una correa o cadena no extensible de menos de dos metros.
¿Qué puede reclamar una persona que ha sufrido una mordedura?
La indemnización dependerá de los daños que puedan acreditarse y de las circunstancias del caso. Una mordedura puede ocasionar desde una pequeña herida hasta lesiones que requieran puntos de sutura, cirugía, rehabilitación o tratamiento posterior. También pueden existir cicatrices y otras secuelas.
Por eso es esencial conservar informes médicos, fotografías, justificantes de gastos y cualquier documentación relacionada con el incidente.
