¿Cuál es la edad legal máxima para conducir en España?
El 15,5% de los permisos de conducir que hay en nuestro país pertenecen a personas mayores de 65 años
El número de conductores de la tercera edad que hay en nuestras carreteras es motivo de debate entre quienes defienden que hay que limitar la edad a la que se puede conducir y los que creen que no es necesario
Actualmente, en nuestro país no hay una edad máxima para dejar de conducir, y la decisión de abandonar la carretera depende de los psicotécnicos
MadridEl paulatino envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida ha provocado que cada vez haya más conductores de la tercera edad en las carreteras. Según los datos de la DGT, actualmente el 15,5% de los permisos de conducir que hay en nuestro país pertenecen a personas con más de 65 años. Considerando que el número total de carnets que hay en nuestro país es de cerca de 27 millones, esto implica que al menos 4,1 millones pertenecen a nuestros mayores, una cifra bastante alta que explica por qué es tan habitual que nos encontremos diariamente con uno o dos conductores que nos doblan en edad.
A pesar de que cualquiera puede sufrir un accidente de tráfico, son muchos los que creen que a partir de una determinada edad no se debería poder conducir. Los partidarios de esta postura argumentan que la pérdida de las facultades motoras, sensoriales y cognitivas que presentan nuestros mayores es un factor de riesgo que podría aumentar los accidentes en la carretera, poniendo en peligro tanto al anciano conductor como a quienes le rodean.
En el siguiente vídeo, además, podrás ver la multa a la que te enfrentas si te quedas esperando con el coche con el motor encendido.
¿Mito o realidad?
Si miramos los datos de una antigua encuesta de la Fundación Mapfre en la que se recoge que un 67% de los conductores mayores de 65 años se siente “más inseguro y más lento al volante”, parece que hay pruebas que respaldan esta postura, ya que un 45% de los encuestados admitió haber perdido facultades relacionadas con la vista, un 25% dijo haber perdido reflejos y un 17% reconoció que no oía bien. Sin embargo, los datos de siniestralidad se mueven en líneas diferentes.
Según el estudio “Mayores de 65 años al volante: ¿peligro real o mito social?” de la Fundación Línea Directa, la tasa de accidentalidad de las personas de la tercera edad es cuatro veces más baja que la de los menores de 25 años y menos de la mitad que la tasa de los conductores de entre 35 y 44 años. Esto se debe a que son conscientes de sus propias limitaciones, menos agresivos al volante y más respetuosos con los límites de velocidad. Además, evitan conducir por las noches y recorren menos kilómetros que otros conductores más jóvenes.
