Viajar es una de esas experiencias maravillosas para cuerpo y alma, un momento emocionante que nos permite explorar nuevos lugares pero que, además, en muchas ocasiones pone nuestro cuerpo al límite. El gran enemigo del ser humano cuando hablamos de los viajes transoceánicos es el jet lag. Una condición causada por la discrepancia entre nuestro reloj biológico interno y el horario del lugar al que viajamos, que afecta de manera más que directa a nuestro día a día. El ser humano se rige por el ritmo circadiano, que es no es otra cosa que nuestro reloj interno, el que regula biológicamente nuestro tiempo de sueño y vigilia que además se sincroniza con la luz y la oscuridad del lugar donde estamos. El ritmo circadiano es el que determina cuando debemos estar activos y cuando ha llegado el momento de dormir. Cuando atravesamos varias franjas horarias le estamos añadiendo o restando horas, según la dirección en la que nos desplazamos, y nuestro ritmo circadiano se ve claramente afectado. Desde Cinfa aseguran que “tras un vuelo de larga distancia o transoceánico, el reloj interno de la persona tiende a prevalecer frente al del nuevo huso horario del destino, sobre todo cuando se viaja hacia al este, en sentido opuesto al del reloj corporal. Ese desajuste entre las horas de luz del lugar al que llegamos y nuestro horario habitual de sueño causa un trastorno conocido como jet lag o síndrome de los husos horarios, y es más probable que aparezca cuando entre el punto de partida y el de destino existe un desfase de más de 5 husos horarios.” Los signos y síntomas del jet lag varían de una persona a otra y dependen del número de husos horarios cruzados. Los síntomas más frecuentes son: Una vez aparecidos los síntomas se necesitan para recuperarse tantos días como zonas horarias se han atravesado cuando se viaja hacia el este. Cuando se viaja hacia el oeste, el jet lag puede durar la mitad del número de zonas horarias cruzadas. La adaptación resulta más fácil cuando el viaje se realiza hacia el oeste que hacia el este. No existe una fórmula milagrosa, pero sí te podemos dar unos pequeños consejos para minimizar los efectos del jet lag: